Clipping: Sobre la obra de la joven escritora chilena Mayda Plant en En "El Ciudadano"



Mayda Plant, vanguardia y ruptura en las letras

Por Sergio Fritz Roa
Lo siento. Pero es verdad.

Es raro que algún libro de narrativa chilena de las últimas décadas cautive mi atención. Lo que he leído me aburre. No le encuentro sustancia, sangre, alcohol. O son pastiches o son tediosos monólogos que no llevan a ningún lado. Pero hay excepciones. Es lo que mantiene la esperanza en nuestras letras.
Aplaudo lo que hace Martin Muñoz Kaiser con sus novelas de épica fantástica ambientadas en un sur chileno cargado de mitos, monstruos y heroísmo; me agrada el Carlos Franz de “Santiago Cero”; degusto bien los trabajos eruditos y contundentes de Carlos Lloró; hallo interesante el primer Jorge Baradit, el de los textos ciberpunk; aunque lo que siguió no. Es cuestión de gustos. Pero, faltaba una voz femenina. La mirada de una mujer, la angustia, el deseo, la lírica de una mujer. Y llegó misteriosamente a mí Mayda Plant, sí, de manera “paranormal”, pero eso es personal y más sagrado que mis gustos. Ella va a cumplir 31 años y desde niña escribe, canta, viaja, lee, y se desgarra. Es tremenda. Signo Leo. Cabellera exuberante. Su vida es intensa. Y su prosa no podía ser menos. Cuando leí sus “Mujeres Paranormales” me estremecí. Aprecié de inmediato algo que le pude decir estos días: ¡por fin una literatura honesta! Cansado de clones de otros escritores, vi en Plant (seudónimo del rockero Robert Plant; Mayda es una gran conocedora de música, ama el Jazz, el Rock, el folclore, y siempre te sorprenderá pues conoce esas bandas o músicos que crees son sólo tuyos. Me pasó con Katatonia y The Gathering), una artista sincera, que en el proceso literario busca no tanto sorprender a otros sino autodescubrirse. La literatura es terapéutica. Sanadora. Y traza laberintos que si los sabes caminar sin ansiedad o miedo pueden dirigirte a un paraíso único.

Un excelente prólogo de Sergio Amira inicia este texto único en nuestra literatura, que para mí es onírico. Luego se vienen los relatos, los poemas; pero esa es la excusa formal. Aquí dos historias centrales. La de dos personas en Una. La del Andrógino Primordial. De hecho, el discurso central es en torno a dos mujeres, las mujeres paranormales. Es el misterio de la dualidad, del bien y el mal, del hombre y la mujer, del silencio y el ruido, del pasado y el futuro, del día y la noche.

Desde la partida el libro te agarra: “En una lejana ciudad de un mundo perdido, dos mujeres se encontraron de la forma más extraña en que alguien puede encontrarse con otro: se vieron, pero no se miraron. «¿¡QUÉ!?» dijeron espantados los que escucharon la historia tiempo después. Y sí, sucedía que las dos mujeres sabían que cada una estaba en su respectivo lugar porque se vieron, lógico, mas no podían mirarse, ya que en sus ojos el MIRAR no venía incluido. «Somos paranormales» se dijeron. Y menos mal que podían hablar…”.


Continúa leyendo el artículo completo desde la fuente original en: 

No hay comentarios:

Publicar un comentario