Clipping: Entrevista a la escritora Carola Martínez Arroyo para el periódico Clarin.Com


"Primero fue la imagen: una nena sentada en una sala de espera con los pies que no llegan todavía a rozar el suelo. Luego fue la historia: la nena empieza a transitar ese borde que es la adolescencia, se llama Fiorella y ahí, en esa sala, le avisan que su madre se murió. En las primeras líneas de Nunca Jamás, la nueva novela de Carola Martínez Arroyo en la colección Zona Libre de editorial Norma, ya las cartas están sobre la mesa: ella deberá seguir adelante junto a una hermanita de cuatro años, un padre que queda en pausa, una familia que está y no está.

Seguir adelante en la adolescencia: con nueva escuela, amigos, y la vida renga de esa red invisible que se ocupaba de sostener su mamá. De la primera a la última página es una novela “de las que hacen llorar”. “A los chicos les gusta que las novelas les provoquen sentimientos, reacciones profundas- dice Martínez Arroyo-. Por eso hay libros como Bajo la misma estrella que venden millones de ejemplares. Yo también cuando era chica amaba llorar. Llorar como una cosa linda ¿no?”
 La escritora Carola Martínez señala que a los chicos les gusta que las novelas les provoquen sentiemientos. / Luciano Thiberger.
Es librera, socia del sitio online "Donde viven los libros", que se especializa en literatura para chicos y para jóvenes, y coordina además el "Plan de Lectura" en las escuelas porteñas. Su primer libro se llamó Matilde, allí contó las vivencias de una niña que trataba de entender el mundo en el que estaba: los años setenta en Chile —la autora nació allá—, con un padre desaparecido durante la dictadura de Pinochet y una vida que cambiaba de manera, también, radical.
Esta vez, la idea fue contar la historia de una chica cuya vida, hasta ese momento bisagra, había sido “normal”. “Quería trabajar con una novela donde el golpe ya hubiera sido dado y con un personaje que no tuviera más problema que ese: que se muere su mamá; y que ese hecho cambiara todo. Me interesaba, porque los chicos están a merced de muchas cosas que parecen inocuas; pero producen muchos cambios. Mi teoría es que los críos están cada vez más solos”.
-¿De qué modos se manifiesta esa soledad?
-Yo crecí en los ochenta. Y el otro día, mirando la serie Stranger Things pensaba eso: estábamos sueltos, pero no estábamos solos. Es una cosa muy extraordinaria. Ahora están mucho más cuidados, tenemos aplicaciones para buscarlos, para ver dónde están, pero están solos.

-¿Por qué creés que pasa eso?
-Porque hay una enorme falta de respeto a la infancia, al crecimiento. De la misma manera que tenemos que derrotar al patriarcado, el lugar de los adultos es poderosísimo y hay que analizarlo. Los chicos no tienen un lugar seguro para crecer, con gente que los respete como un otro real. Es muy extraño que ocurra eso. La mayoría de las decisiones no pasan por ellos. Esto es una sensación... tiene que ver con las relaciones sociales, con esta etapa del capitalismo que es cada vez más brutal. Supongamos: se te enferma un pibe. En otro momento, no había dudas de que te quedabas y lo atendías. Ahora mandás a la señora que lo cuida. Los vamos dejando solos y eso los chicos lo resienten y eso quería mostrar.
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-Eso replantea también la idea de familia.
-Claro. ¿Qué pasa con esos cuerpos que no están disponibles, por trabajo, otras responsabilidades, lo que sea? En realidad, hay distintos tipos de familia, pero hay algo roto en las relaciones sociales. Esa rotura implica un montón de cosas para los pibes.
El Peter Pan de James Matthew Barrie revolotea por la novela. Dialoga con ella. La autora muestra su ejemplar, marcado por cientos de papelitos de colores. Dice que es su Peter Pan: “Es como una brújula de esa etapa. Un crío que no quiere crecer, que no quiere volverse adulto. Ese es el grito más fuerte de los adolescentes: 'Quiero quedarme en este mundo donde no tengo tanta responsabilidad'; aunque es mentira, porque tienen un montón. Peter Pan es de esos libros que uno lee siempre. Debería ser de lectura obligatoria en la escuela. Es el leitmotiv de la infancia”.
 "Los chicos siempre siguen adelante: ves bombardeos en Franja de Gaza y los pibes están jugando a la pelota", se sorprende Carola Martínez Arroyo. / Luciano Thieberger 
-La novela muestra también la fortaleza de las protagonistas.
-Es que los chicos siempre siguen adelante: ves bombardeos en Franja de Gaza y los pibes están jugando a la pelota; en las caravanas de migrantes desde Grecia hasta Italia, van con los muñecos. Tienen una capacidad infinita de enfrentar cualquier cosa. Son gente valiente".


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