A propósito de.. el Concepto de Desarrollo




Rosa A. González nos vuelve a sorprender con su aguda crítica, hoy resuena el concepto de desarrollo.




Concepto de Desarrollo




El desarrollo de un pueblo ha sido y sigue siendo un problema imposible de resolver de manera definitiva y eficaz. Aún cuando los seres humanos continuamente se están dando a la tarea de perfeccionar los sistemas operativos que rigen un desarrollo social. Esta empresa tiene un proceso de crecimiento el cual debe ser permanentemente cuidado y protegido de las enfermedades contagiosas que lo pueden afectar, ellas son por ejemplo: El exceso de poder en manos de algunos, o bien el poder en manos de muchos. Ambas instancias nos muestran extremos inconvenientes que si no son controlados con inteligencia y virtud pueden gatillar en la muerte definitiva de una sociedad. Cada época histórica se construye en base a lo que se ha hecho y lo que no se ha hecho, en definitiva las sociedades son el resultado de numerosos experimentos de las cuales ha sobrevivido lo mejor, pero siempre algo de lo peor también logra atravesar el tiempo y volver ha crecer hasta perpetuarse nuevamente como símbolo cierto de las lecciones que jamás el ser humano logra aprender. Sin embargo, hoy la expresión: “problema del desarrollo”, adquiere un significado especial, dentro de los debates políticos mundiales, todos los países del mundo se ven atacados por esta especie de fiebre acelerada del crecimiento. Sin embargo, esta evolución sólo tiene que ver con los avances tangibles y que dicen relación con el crecimiento económico y tecnológico. Las grandes cumbres mundiales sólo tienen como razón de ser que los países intercambien y pacten nuevos tratados comerciales. De pronto se siente palpitar una triste sensación que la felicidad y el destino de los pueblos pasa por un simple y vulgar comercio subliminal. Y ahí tenemos el progreso que nos asecha, con sus ofrecimientos materiales como único recurso posible para lograr ser estabilidad y confort. Millonarias sumas se invierten en grandes campañas publicitarias donde queda plenamente establecido el poder de los medios comunicacionales en el adormeciendo gradual de las conciencias. Los distintos engranajes del poder detrás del poder se alzan oscuros y siniestros dejándonos indefensos en medio de la soledad y la incomunicación. 


Gradualmente se va exterminando la fuerza del espíritu creativo, ese afán necesario de revolucionarse y revolucionar sacudiendo los sistemas impuestos y que cumplen su función depredadora a total cabalidad. 

Con sigilo los hilos conductores de los comerciantes de almas se van entrelazando hasta atrapar la presa y devorarla. Todo entonces se vuelve uniforme, no caben los discursos pacifistas ni las advertencias de algunos que aún luchan con energía y lucido entendimiento contra la devastadora e inoperante aplicación de sistemas totalmente inhumanos. Se postergan así, el desarrollo de las individualidades que dicen relación con el manejo y control de nuestras emociones, los individuos vagan por las calles, absolutamente, enajenados y sólo guiados por un instinto salvaje y lascivo. 

Queda en evidencia el descontrol que los seres humanos tienen sobre sí mismos, se pierden en un sinfín de contradicciones y carencias de índole afectiva. De esta forma se invierten los valores y se denigran y deterioran las bases morales de cualquier sociedad. 

A mí me queda muy claro que todo buen desarrollo social requiere dar a los individuos que la conforman algunos alicientes de tipo conductual, es decir, proponer políticas sociales mucho más intensas que se traduzcan finalmente en una nueva revitalización de los valores morales y por ende en un fortalecimiento de la energía vital. Frente a todos nosotros surge la visión de un mundo tecnificado, donde las masas humanas se convierten en meros factores mecánicos, donde se les despoja de su intimidad de una manera brutal e indigna. La vida humana bajo esta perspectiva ha sido sacrificada en bien de la ciencia y la ambición de poder de algunos enajenados. La pregunta que surge entonces, es evidente: ¿Cuál es el camino a seguir en esta lucha tan desigual?, el camino es sólo uno, desde mi punto de vista, descubrirse nuevamente como un ser potencialmente humano, dejar que fluyan todos aquellos sentimientos más íntimos que lleven implícita una necesidad de crecer y desarrollarnos en cuerpo y espíritu. Volver a encantarse con las pequeñas cosas y agradecer cada día el sólo hecho de estar vivos. 


Es necesario, entonces, que los gobernantes del mundo entiendan que toda conquista en el campo político, social y económico, ha de acompañarse con el hallazgo mágico de la creación y la cultura. Un país, sereno y tranquilos, camina mucho mejor por las grandes crisis cuando esta formado por seres humanos sanos en mente y cuerpo. Esta es la gran receta utópica que podía salvarnos de un desastre total, y llenarnos hacia la obtención de metas más altruistas y fecundas. Finalizo citando a Pascal: “Toda nuestra dignidad consiste, pues, en el pensamiento. Por aquí hemos de levantarnos, y no por el espacio y la duración que no podemos llenar. Trabajemos, pues, en pensar bien: He aquí el principio de la moral”.








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