Perfil: Marisol Vera Giusti


Licenciada en Economía por la Universidad de Chile. Fundadora y directora de Editorial Cuarto Propio, socia fundadora de la Asociación de Editores Independientes de Chile. Partícipe en la generación de políticas públicas hacia el libro y la lectura. Editora. Traductora inglés-español; francés-español. Ha escrito diversos artículos tendientes a evidenciar feminismo, el rescate social artístico.



"Marisol Vera, con su Editorial Cuarto Propio, comenzó a publicar lo prohibido, lo impensado." [Fuente:http://lapanera.cl/sitio/las-grandes-habladas/]



No se trata de imitar a los hombres. Nosotras tenemos nuestro conocimiento, nuestras formas de experimentar y expresar y mucho que aportar en la construcción de una sociedad más justa “ comentó para Pluma y Pincel [Año II. Nº122 -24 mayo 1990. pag.20]

Fragmento autobiográfico de Marisol Vera:

“De formación académica en Economía iniciada en la Universidad de Chile, disciplina que en los 60 ocupaba un lugar privilegiado (creíamos) para generar los cambios sociales urgentes, la vida me llevó a emigrar con mi familia a Estados Unidos, donde, en medio de la guerra de Vietnam, Martin Luther King, Angela Davies, Woodstock, Joan Baez, Bob Dylan y el auge del movimiento hippie, continuó mi formación académica y experencial en College Park, de la Universidad de Maryland. Luego vino Suiza, y así fueron 10 años hasta que, también por razones familiares, la misma vida me llevó de vuelta a Chile, pocos días después del infame golpe de Estado perpetuado por Pinochet en 1973. 

El reencuentro con un Chile quebrado, violentado, incomprensible y me trajo a tierra abruptamente, reuniendo en un solo golpe las experiencias dispersas de un feminismo intuitivo que -me atrevería a decir- me había acompañado desde la infancia, de un ineludible sentido de compromiso social y de la imperiosa necesidad de entender el mundo más allá de los marcos culturales predominantes. Era momento de tomar decisiones. Y así, unirme a la resistencia política y cultural que empezó muy temprano a emerger de entre el caos, las ruinas y la muerte provocados por el Golpe fue el resultado inmediato. En los primeros tiempos, estuve en un aparato clandestino partidiario, cuyo fin principal, como el de todos, era buscar información de los innumerables detenidos y desaparecidos, ayudar a esconder a los que aún no caían, intentar descifrar los próximos movimientos del enemigo, entender su perspectiva política, buscar algún sentido a lo que estaba ocurriendo. Y de ahí poco después, transité al activismo cultural que dio origen a Cuarto Propio y que transformó a la economista en editora, a la activista clandestina en activista del cambio cultural. 

Tres fueron los espacios con los que tuve una fuerte vinculación en distintos momentos y que marcaron de manera definitiva este camnio. 

1.Los espacios culturales vinculados a la Universidad. Las pocas manifestaciones de la ciudadanía, otras de mera supervivencia y que no fueron directamente reprimidas, se gestaron en espacios culturales universitarios, pequeños enclaves que habían logrado sobrevivir, nadie sabe cómo, al embate desintegrador de la dictadura y sus rectores militares. Entre estos, dos fueron particularmente relevantes para mí: la Agrupación Cultural Universitaria (ACU), eje articulador de la resistencia juvenil universitaria. Aquí se trasmitía información, se conectaba a los compañeros, se podía pensar, crear, organizar actividades, reconocerse en medio de la angustia y el caos imperante. Y en otro ámbito, el Instituto de Estudios Humanísticos, dependiente de la Ingeniería industrial de la Universidad de Chile, fue una isla que cobijó a destacados intelectuales que no tenían ya cabida en otras escuelas y que constituyó un bastión casi único de reflexión en el ámbito universitario, que adquiría enorme relevancia en los 80. 

Un tercer actor no universitario pero que fue clave para la subsistencia del pensamiento crítico desde el arte fue el Instituto Chileno Francés de Cultura, que amparó promovió la actividad artística visual, resguardando a los artistas y sus obras bajo el manto protector de la diplomacia. 

2. La Casa de la Mujer, La Morada. Recuerdo a la socióloga feminista chilena Julieta Kirkwood, principal ideóloga del feminismo en Chile (Ser política en Chile, Los nudos de la sabiduría feminista); era fines de los 70, trabajaba en Flacso, a la vez que preparaba el camino para la priemera organización feminista bajo la dictadura. Puedo escucharla diciéndome con insistencia que la única revolución posible se produciría desde el feminismo. Por cierto, a través del feminismo Julieta lo interrogó todo; los viejos paradigmas de género legitimados por las ideologías políticas y religiosas, el poder de los partidos políticos para poner en crisis la militancia y deber ser ideológico, los rígidos roles de género y las contradicciones entre conductas públicas y privadas. De alguna forma el estado de crisis social que vivía Chile en aquella época le permitió poner en entredicho todas las verdades y todas las certezas. Alcanzó a ver el nacimiento de La Casa de la Mujer, La Morada, creada en el año 1983, antes de su fallecimiento en 1987. Esta ONG, que tenía por objeto promover la organización de mujeres y sensibilizar a un público amplio a las propuestas del feminismo, logró generar innovadores espacios de reflexión sobre temas políticos contingentes y otros como sexualidad, autoritarismo, reflexión sobre lo doméstico, las políticas de lo cotidiano y la identidad de género. El movimiento tuvo una activa y decisiva función en la recueración de la democracia en Chile, y la visión teórica y práctica del feminismo de Julieta fue un modelo muy importante en mi trabajo. 

3. El CADA, Colectivo de Acción De Arte, fundado por los artistas visuales Lotty Rosenfeld y Juan Castillo, los escritores Diamela Eltit y Raúl Zurita y el sociólogo Fernando Balcells. Fue el principal precursor de la Escena de Avanzada y utilizó la performance para desafiar la dictadura de Pinochet. Sus “acciones de arte” buscaban cuestionar las prácticas y las instituciones políticas, a través de la interrupción y alteración de las rutinas normalizadas de la vida diaria del ciudadano urbano: una subversión semiótica por medio de la cual descontextualizar y reestructurar semántcamente los comportamientos urbanos, las localizaciones y los símbolos. El arte, concebido como una práctica social necesaria, debía erradicar la distancia tradicional entre artista y espectador, desalojar el arte del museo y trasladarlo a la calle, trasformando el espacio público en una gran exposición. En plena dictadura estas acciones que exigían la participación de los transeúntes -en un momento en que la participación era igual a subversión- evidenciaban la fuerza contestataria del poder cultural. Esta doble perspectiva del arte y lo político, y las acciones que de ella derivaron fue decisiva, en mi opinión, para la recuperación de la democracia en Chile. Aun cuando en el momento haya provocado una fuerte resistencia de parte del medio artístico y político. La propuesta era demasiado atrevida para una cultura conservadora como la chilena, y peor aún en un momento en que se percibía como una banalidad, un flujo pequeño burgués, el hablar de arte mientras los compañeros y compañeras seguían siendo diezmados y todas las libertades conculcadas. 

sí pues, en ese escenario nos encontrábamos: virtual congelamiento de la actividad política tradicional, mientras se asentaba el modelo económico y social de un neoliberalismo extremo, y había una gran efervescencia en la producción de contenidos culturalmente subversivos, que provenían principalmente de las mujeres y el arte. Múltiples producciones difícilmente llegaban más allá de los directamente involucrados. Enfrentábamos las frustración de no poder evitar la invisibilidad de esta producción. Los medios de comunicación cooptados por el sistema represivo, el mundo editorial censurado era para efectos prácticos inexistentes, la Universidad estaba intervenida y fuertemente vigilada. Era preciso inventar algo. 

Ahora bien, una de mis tareas específicas en la clandestinidad estaba vinculada expresamente a recabar y difundir información sobre la contingencia, incluyendo la impresión y circulación de libros prohibidos, que permitiera mantener el vínculo con el mundo de las ideas, de la esperanza, de la reflexión. Estaba, pues, vinculada al mundo físico de la producción de materiales impresos y estaba además convencida de que la trinchera que podía ser de alguna efectividad y que coincidía con mis percepciones de lo posible en el mundo quebrado que habitábamos, esta enmarcada en el feminismo y en el arte. 

En esos afanes, unimos fuerzas con uno de los miembrs del CADA, Fernando Balcells, para crear una empresa gráfica comercial, figura incuestionable para la censura, que servía de paraguas para la actividad editorial que necesitábamos. Entre las primeras publicaciones “abiertas” que de allí surgieron bajo diversos nombres, por el año 82-83, se encuentra Sobre árboles y madres, de Patricio Marchant, académico del Instituto de Estudios Humanísticos, algunos textos poéticos vanguardistas… y, por supuesto, entre las “cerradas”, fuimos el instrumento práctico de producción de publicaciones clandestinas de análisis político como el SIC (Servicio de Información Confidencial), del primer periodo de oposición en dictadura, el Fortín Mapocho, entre otros. 

ASí, el deslumbramiento que me produjo la perspectiva de trabajo del CADA, y particularmente las cruces trazadas sobre las líneas de tránsito por Lotty Rosenfeld, ese develar el autoritarismo subyacente en el inofensivo ordenamiento de lo cotidiano, la cercanía y afinidad con el trabajo y perspectivas de la escritora Diamela Eltit, la crítica Nelly Richard, la poeta Carmen Berenguer, entre otras, terminaron por definir el espíritu de lo que sería Cuarto Propio: se ocuparía, en primera instancia, de recoger y difundir la obra creativa y de reflexión crítica desde y hacia la mujer y, por supuesto, de quienes desde distinto géneros estaban contribuyendo a articular un nuevo mapa de sentidos, desafiando el (des)orden construido…”[fuente: https://core.ac.uk/download/pdf/82743650.pdf]


Artículo y algunos títulos a su cargo:



Ni apocalípticos ni integrados [artículo] Marisol Vera
La Tortilla corredora /Anónimo ; [adaptación y edición, Marisol Vera]

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