Perfil: Esther Huneeus Salas (Marcela Paz)


Ester Huneeus Salas, más conocida como Marcela Paz, seudónimo literario que utilizó a lo largo de su vida, nació el 28 de febrero de 1902 en Santiago de Chile. Proveniente de una familia católica de elevado nivel cultural y políticamente influyente en la sociedad chilena de principios de siglo, fue educada en su casa con el apoyo de institutrices extranjeras que le enseñaron, sobre todo, idiomas. En 1935, Ester Huneeus se casó con José Luis Claro Montes, con quien tuvo dos hijas y tres hijos. Entre sus actividades principales, participó en la creación del Hogar de Ciegos Santa Lucía, en la Organización Internacional del Libro Infantil y Juvenil, y escribió, entre otros textos, la conocida obra Papelucho, por la cual ganó el Premio Nacional de Literatura en 1982. Murió el 12 de junio de 1985, a causa de un cáncer.

Una faceta menos conocida en la vida de Marcela Paz fue su profunda preocupación por los derechos de las personas con discapacidad visual de nuestro país. En la primera mitad del siglo XX las personas ciegas en Chile eran excluidas y marginadas socialmente y no existía ninguna institución pública o privada que velara por unas mínimas condiciones de vida para su bienestar. Atenta a esta situación, Ester Huneeus contribuyó con su acción pública a la defensa de los derechos humanos de las personas con discapacidad visual, con la creación del primer hogar de ciegos de Latinoamérica.

En 1921, junto a Elvira Valdés, Carmen Morandé, Marta Guzmán, María Canales, Fanny Fernández, Juana Solar de Domínguez, Amelia Balmaceda y Rosa Barros, Ester Huneeus lideró la creación de la Sociedad Protectora de Ciegos Santa Lucía, en la cual se desempeñó como secretaria hasta 1950. El 31 de diciembre de 1924 el Estado chileno decidió otorgarle personalidad jurídica a dicha corporación, con lo cual pudieron crear mecanismos formales de financiación. En 1931, luego de dos traslados de domicilio, la sociedad logró establecerse en la comuna de San Miguel, en un terreno cedido para estos efectos por Teresa Vial. El objetivo principal de la institución fue brindar, a las personas con discapacidad visual, herramientas que les permitieran desenvolverse de manera autónoma en la sociedad.

Con ayuda de los padres franceses y especialmente de Monseñor José Luis Espíndola, Ester Huneeus y sus socias pudieron elaborar un catastro nacional preliminar en 1923, e inscribir a cerca de quinientos discapacitados y discapacitadas visuales en la corporación. En 1931 trajeron desde España a ocho monjas franciscanas especializadas en el trabajo con personas con capacidad visual disminuida. Estas religiosas se convirtieron en trabajadoras estables en el hogar de ciegos. Allí también enseñaron lenguaje Braille, Matemática, Historia, Ciencias Naturales y Música. Posteriormente se creó la Orquesta Santa Lucía, que permitió captar recursos para el sustento de sus integrantes, que se adiestraban en la ejecución de instrumentos como la guitarra o el violín.

En 1947, el Ministerio de Educación reconoció al hogar como Escuela Básica Particular, con lo cual adquirió el estatuto de cooperador de la función educacional del Estado. Ester Huneeus participó de manera constante en la corporación haciendo clases de Dactilografía y Danza, y supervisando la situación en la que se encontraban los niños y niñas dentro del hogar.

Las iniciativas de Ester Huneeus siguen teniendo, hasta hoy, una repercusión importante: en la actualidad, el Centro Educacional Santa Lucía integra la Fundación Luz, y sigue contribuyendo al desarrollo de los derechos de las personas con discapacidad visual en Chile, en el ámbito de la investigación de la ceguera y de su metodología pedagógica; el desarrollo de un programa educativo y otro de capacitación laboral, que incluye la gestión de empleos para las alumnas y alumnos egresados. El colegio cuenta hoy con una matrícula de aproximadamente 170 estudiantes, de los cuales 36 son internos que provienen de regiones. La tarea primordial de la corporación continúa siendo hasta hoy la búsqueda de la autonomía y la integración social de las personas con discapacidad visual.

Fuentes:

Cruzat, V., (1992). Marcela Paz: un mundo incógnito. Santiago: Universitaria.
Larraín, A. (2009). Una imaginación sin cadenas. Santiago: Universitaria.
Mendoza, H. (1992). Camino a la esperanza. Historia del hogar de ciegos Santa Lucía (1924-2004). Reportaje no publicado para obtener el título de periodista. Santiago: Universidad Arcis.



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