Cuerpo Acción: Operación Siniestra



Ésta es la primera de una serie de entregas textuales y contextuales del colectivo Vinchuka a través de M.G.L. en ésta oportunidad la acción política se vincula con las manifestaciones de "funa" al "homenaje a Pinochet"...

Operación Siniestra



Ellxs, los que están a favor de homenajear al horror, de homenajear al hombre que estuvo a la cabeza del exterminio, tortura, desaparición y exilio de miles de nuestrxs compatriotas. Aquellxs que hace unos días se reunieron para  homenajear y rendir tributo al regimen dictatorial, encabezado por Augusto Pinochet, esgrimieron la libertad de expresión como argumento para justificar su apología al genocidio.

Irónico que ese fuera su principal argumento considerando que la libertad de ideas y expresión  fue  combatida y suprimida sin un asomo de piedad  por quien homenajean. Sin embargo, gracias a que recuperamos la democracia, aunque fuera ésta tutelada e ilegítima, pueden ellxs rendir homenaje a quien quieran. Pero tal como ellxs pueden  hacerlo, nosotrxs los que estamos de la otra vereda, del lado de las víctimas y de la condena a las violaciones de los Derechos Humanos, teníamos derecho a manifestar nuestro repudio frente a ese homenaje.
Apelando a ese mismo derecho de libertad de expresión,  el Colectivo Vinchuka, buscó vías alternativas de protesta y acción directa. Nuestra respuesta a esa búsqueda,  fue intervenir el espacio público. La intervención tenía como principal objetivo rescatar la memoria, y poner en escena una imagen que apesar de ser tremendamente dolorosa, es parte de nuestra historia. De la historia que este país no debe olvidar.
Recreamos lo más siniestro de nuestra historia, esa historia que por momentos y para muchas de las víctimas se vuelve inenarrable. Esa historia que Chile prefiere no mirar. La historia de víctimas y verdugos. Una mujer atada a una parrilla eléctrica rodeada por algunos de los rostros más emblemáticos de la represión chilena.  Ahí estaban  las figuras de Pinochet, Krasnoff, Romo y Contreras. Los responsables de aquel horror, solo algunos, muchos otros aún están en el anonimato o gozan de libertad.  También algunos civiles que son los que estaban detrás de todo esto y que tienen tanta responsabilidad como los responsables directos de la masacre.
El cuerpo de una mujer es sometido al intento de aniquilarla y quebrarla mediante el dolor, los abusos sexuales, la violencia. Ella, en nuestra recreación del horror, gritó desesperada, pero aún en la desesperación, hay resistencia, por eso también gritó algunas frases, consignas  y hechos que son importantes que no olvidemos. 
Creemos que la intervención cumplió su objetivo de rescartar la memoria de esos cuerpos y esas identidades. También creemos que es importante exponer esa parte de la historia a las nuevas generaciones para que nunca más en Chile.

De todos modos, nos abordaron algunas inquietudes previas, sabíamos que la imagen sería  muy perturbadora y dolorosa para muchxs de los presentes en la funa. La idea no era reabrir heridas. Tampoco faltar el respeto a la memoria de las víctimas, ni menos aún estetizar el horror.  Tan solo creemos que es importante que los chilenos y chilenas no olviden.
Por último, quisiéramos destacar que  la imagen que recreamos generó diversas repercusiones,  bastaba ver los comentarios en las redes sociales a partir de la performance, para darse cuenta que la reconciliación que nos intentan imponer, que la unidad y los acuerdos y todo aquello, no es más que discursividad vacía. Chile aún sangra por sus heridas abiertas que no cerrarán mientras no exista justicia.


M. G. L.
Colecivo Vinchuka




Fuente Fotográfica:
FEFP
Donadas por Macarena García
Fotógrafo: Jaime Parada