Reseña: Cuentos de Elena Aldunate. La dama de la ciencia ficción




Nuestra crítica literaria Paula Rivera Donoso nos hace entrega de la reseña a la obra de cuentos de  Elena Aldunate una de las mayores cultoras del género fantástico en Chile pero también una escritora injustamente olvidada.


 Reseña: Cuentos de Elena Aldunate. 
La dama de la ciencia ficción

Por Paula Rivera Donoso

Tal como lo sostienen las notas y los estudios introductorios al volumen, Elena Aldunate es una de las mayores cultoras chilenas del género fantástico en sus distintas acepciones, habiendo sido injustamente olvidada por la crítica y las editoriales con el paso del tiempo. Por fortuna, esta situación ha cambiado, en primer lugar, gracias a la iniciativa de incluir uno de sus más reputados cuentos en Años Luz (Puerto de Escape, 2006), antología histórica de la Ciencia Ficción en Chile. En segundo lugar, gracias al proyecto de Javiera Jaque y Macarena Cortés, que han recopilado nada menos que veinte cuentos, pertenecientes a las obras El Señor de las Mariposas y Angélica y el Delfín, en este volumen titulado Cuentos de Elena Aldunate. La dama de la ciencia ficción (Cuarto Propio, 2011).

Una de las primeras cosas que llama positivamente la atención del libro, además de sus propósitos de rescate de una autora tan importante, es la cuidada edición del mismo, descontando algunas erratas mínimas. Destacan una pequeña pero interesante galería fotográfica de la autora en distintas etapas de su vida y de diversas portadas de sus obras y, especialmente, la triada de estudios que abren el volumen. La importancia de estos resulta crucial al momento de acercarse con ojo académico a la escritora, sobre todo si los conocimientos sobre ella resulta más bien mínimos, con la ventaja de que ninguno de ellos resulta especialmente árido. Por el contrario, cada uno aborda con una óptica distinta la obra de Aldunate, permitiendo enriquecer tanto un acercamiento inicial a la autora como las posibles lecturas posteriores.

Schoennenbeck habla desde la manera en la que Aldunate construye y deconstruye los modelos femeninos en su literatura; Montecino, desde la mujer que yacía detrás de la escritora y de la relación de su historia personal con sus obras; Novoa, por último, ahonda de manera muy amena los principios del subgénero de la CF, que ella contribuyó a revitalizar. En otras palabras, estos tres estudios permiten dimensionar tempranamente la amplitud temática de la autora y sentar algunas coordenadas iniciales de lectura.

Respecto a los cuentos en sí, habría que comenzar mencionando que el subtítulo de “La dama de la ciencia ficción” resulta un tanto capcioso para presentar este volumen, pues no todos los relatos antologados pertenecen a este subgénero. Sin duda, dos de los mejores textos pertenecen a la CF (“La Bella Durmiente” y “Juana y la Cibernética”), ambos analizados en detalle en los mismos estudios introductorios, pero es sorprendente constatar, para quienes sólo conozcan ese espectro temático en ella, que Aldunate fue capaz de abordar otras aristas del género fantástico, alcanzando una calidad tanto o más sobresaliente.

Algunos de ellos recuerdan mucho esa fantasía medio onírica y preciosista de María Luisa Bombal, haciendo surgir la pregunta de por qué sólo ésta última ha trascendido en las ediciones chilenas. Ahora bien, las verdaderas joyas del volumen son aquellos textos que parecieran no tener parangón alguno en nuestras letras, como es el caso especial de “Angélica y el delfín” y “ ‘A imagen de Dios los creó; mujer y varón los creó’ ”.

Del primero destaca la excelente construcción de mundo que Aldunate hace de la vida social de un delfín (sí, de un delfín) y de la forma en la que hace que él y el personaje de Angélica se conozcan y relacionen. No va a faltar cierta crítica que intente realizar lecturas alegóricas para justificar la condición simbólica de la criatura como prótesis fálica o un disparate semejante; sin embargo, resulta muy difícil llegar a una conclusión como esa tras ver el esmero de la narración por dotar de vida al delfín y a su reino. Existe una verdadera intención de Aldunate para hacer fantasía en este cuento, pero no una sexual o alegorizante, que es tan propia en la tradición de nuestro país, sino una sinceramente preocupada por crear otros mundos, otros vínculos. Aun cuando los problemas existenciales sean siempre los mismos, a pesar de las diferencias de razas.

Del segundo relato, destaca su tono ante todo experimental para desmadejar la existencia completa de una mujer genérica inmersa en una sociedad tan patriarcal como la mía o la suya. El discurso de ésta se imbrica con los pensamientos de la difusa protagonista y de la narración misma, en una estructura que logra exhibir el corsé de género impuesto a las mujeres de manera más eficiente a lo que habría resultado de elegir una estructura más tradicional.

De cualquier forma, sin importar el subgénero en el que pudiese clasificarse cada uno de estos cuentos (CF, fantasía onírica o costumbrismo feminista, como lo hacen las editoras), en casi todos ellos yace un aspecto en común: la voz de la mujer. Y es una mujer siempre sola. Sola, pero no exclusivamente por la carencia de un falo o del discurso masculino rigiendo sus vidas, aun cuando en la superficie textual se pueda apreciar que suele anhelarse la compañía sexual y amorosa de un varón. Las mujeres de la obra de Aldunate dejan entrever que esta carencia no es sino una de las múltiples capas de su soledad, acaso la única expresable en un discurso más o menos concreto. A veces, ni siquiera un vínculo con un hombre logra saciar esta soledad casi innata, como en “Angélica y el delfín” o en “Candia”. Algo más falta, pero la autora parece siempre dispuesta a no llevarnos más allá de cierta frontera con sus personajes: una soledad esencialista y casi palpable, pero también inefable desde la razón o la lógica. Una soledad “femenina”, al fin y al cabo, que se ve potenciada en su construcción a través de la elección de una fantasía y una CF que hace que el mundo exterior se vuelva aun más extraño de lo que ya es, acorde con la extrañeza interna de sus protagonistas.

Ya se trate de una monja que encuentre consuelo en el goce nada vestal que le produce un rayo de sol, de una obrera que decide copular con una máquina, de una niña que sólo tenga oídos para las historias del extraño señor de las mariposas, o de una mujer que se la pasa mirando por la ventana: pareciese ser siempre una misma voz hablando desde distintos lugares de su soledad, y hallando distintas formas de lidiar con ella. En el caso del relato “Ventana”, lo único que nos entrega la narración es el discurso errático e íntimo de una mujer que comienza a describir lo que ve a su alrededor de su hogar. Nada más simple, nada más complejo.

Otro aspecto que comparten esta vez todos los cuentos por igual es la calidad literaria de la autora. Aldunate posee un registro por lo general lírico y denso, de mucha mayor retribución que una prosa más llana, pues es esta densidad la que le da más espesura a sus temas y a su narrativa en pleno. Sin duda que se trata de un registro poco habitual en nuestros días, sobre todo en la CF chilena actual, en donde uno se podría preguntar si determinada llaneza será en verdad motivada por principios estéticos o por simple incapacidad de escribir con más capas. Como sea, al momento de finalizar el volumen, la sensación que queda es la que de Aldunate sólo podría haber conseguido desarrollar de esa manera sus temas gracias a la naturaleza de su prosa.

Por lo anterior, Cuentos de Elena Aldunate se presenta como una alternativa excelente desde donde se le mire: para conoce una escritora casi olvidada en nuestra tradición literaria nacional, para leer CF desde un nuevo horizonte, o para leer acercamientos distintos a lo que se suele entender por literatura fantástica: sea lo que sea lo que termine motivando la lectura del ejemplar, se descubrirá (o redescubrirá) una autora de gran calidad, consiguiendo cambiar un poco la mirada sobre el género fantástico en Chile.

Es de esperar que este volumen de Cuarto Propio sea bien recibido por el público lector y que a futuro motive que Cortés y Jaque puedan reeditar asimismo la saga de novelas infantiles de Ur, también injustamente extraviadas de las ediciones chilenas. Por cierto que muchos lectores preferiríamos este tipo de rescates antes que una proliferación de novelas nuevas que, sin importar el subgénero desde el que cuenten sus historias, poco aporten desde un punto de vista estético.

Serie: Antología
Título: Cuentos de Elena Aldunate: La dama de la ciencia ficción.
Seleccionadoras:Macarena Cortés y Javiera Jaque
Editorial: Cuarto Propio
Año: 2011
País: Chile
Pp.: 256
Fuente imagen: http://www.cuartopropio.cl/antologias/cuentos_de_elena_aldunate.html

4 comentarios:

  1. hola

    una pregunta...ustedes qué tienen que ver con la página
    http://oech.tumblr.com/
    llamada Organización de escritoras de Chile
    OECH

    son lo mísmo??
    abrazo y las mejores vibras para este comienzo

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  2. Somos las mismas que indicas pero ese tumblr se comenzó a utilizar para difusión de eventos entre otros, fue un primer paso. Lo abandonamos hace ya un tiempo.
    Ahora nos dedicamos a éste medio como suporte difusor, de archivo y asociación.

    Gracias por tus vibras y abrazos

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  3. las mejores vibras para este recomenzar entonces, que la voz de las mujeres tienen mucho que aportar , muchos son los sitios dedicados a los hombres (sin entrar en menoscabarles), pero a las mujeres siempre nos ha costado el doble o el triple que se nos tome en cuenta como escritoras

    ya les dejé linkeadas en mi espacio de creación poética
    abrazo y buena semana!!

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  4. Gran reseña acerca de una injustamente olvidada escritora.

    Espero, ojalá, seguir leyendo más reseñas en esta iniciativa y con el mismo tono directo y crítico, que tanta falta le hace a la literatura nacional, en todos sus ámbitos y niveles.

    Saludos cordiales,

    F.

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