Escritora Destacada: Rosario Orrego -Old-



Rosario Orrego: 

Esperando la re-lectura de sus textos, la Organización de Escritoras de Chile pretende destacar a las escritoras chilenas vivas o con claro olvido de sus logros tras haber fallecido, recomendando sus acciones y creaciones a las nuevas integrantes OECH. En ésta oportunidad, el turno es de Rosario Orrego. 

Gratitud y Respeto.



A Continuación 2 entregas, la primera extraída de MemoriaChilena.cl, la segunda hermosamente extraída del libro recopilatorio “Rosario Orrego: Obra Completa, 1831-1879″ Ed. La Cáfila, 2003. 



1. Rosario Orrego

Por Memoria Chilena


Primera novelista chilena Rosario Orrego, conocida como la primera novelista, periodista y mujer académica del país, nació en 1834 en Copiapó. Fueron sus padres, Manuel Andrés Orrego y Rosario Carvallo. Sus primeros estudios los recibió en el espacio privado de su hogar, luego asistió a diversos colegios. Posteriormente, buscó ampliar su aprendizaje por medio de la lectura de autores extranjeros y nacionales. Años más tarde, consciente de su ilustración privilegiada, comenzó su preocupación por el derecho a instrucción de la mujer, llegando incluso a incorporarlo como motivo de algunos de sus poemas. Tempranamente, a los catorce años de edad, contrajo matrimonio con Juan José Uribe, rico industrial minero, con quien tuvo cinco hijos. En 1853, se trasladó a Valparaíso luego de enviudar. Allí, inició su labor literaria, publicando sus primeros poemas en la revista La Semana. Posteriormente, utilizando el seudónimo Una madre, prosiguió con sus colaboraciones en La Revista del Pacífico y revista Sud-América. En 1860 se dio a conocer como novelista, al presentar por entregas en La Revista del Pacífico, Alberto, el jugador, una narración que ella denominó “de costumbres”. Con esta obra Rosario Orrego se situó como la primera novelista de Chile, manteniéndose en este sitio durante dieciséis años. Su segunda novela, Los busca vidas, también la publicó por entregas, en la revista Sud-América, sin embargo, la dejó inconclusa. Mientras tanto, siguió entregando artículos y publicando poemas, y sólo se atrevió a firmar por primera vez con su verdadero nombre en 1872. Fue por su constancia, que en 1873 su labor fue reconocida por los miembros de laAcademia de Bellas Letras de Santiago, quienes le otorgaron, en solemne ceremonia presidida por José Victorino Lastarria, el título de socia honoraria. Con este nombramiento, Rosario Orrego se instaló como la primera mujer académica de Chile; consciente de ello agradeció con su poema “Contestación a la Academia”. Ese mismo año, además, fundó la Revista de Valparaíso, donde escribió en el primer número un interesante prospecto. Allí, también, dio a conocer su novela Teresa. En 1874 se casó con Jacinto Chacón, poeta al igual que ella, a quien dedicó “La inspiración”. Rosario Orrego falleció en 1879, el 21 de mayo, el mismo día en que su hijo, Luis Uribe, combatía en las costas de Iquique en calidad de segundo comandante de la corbeta Esmeralda. Se dice que Rosario vaticinó este momento en uno de sus escritos: “A Luis”. Su obra poética, esparcida en revistas, fue reunida por primer vez por Isaac Grez Silva, quien realizó una compilación de sus mejores poemas e incluyó su novela corta Teresa. Además, agregó una biografía, gracias a la cual hoy conocemos más datos sobre esta escritora. Asimismo, integró homenajes de intelectuales de su época, uno de Augusto Orrego Luco y otro de Ricardo Palma. Rosario Orrego ha sido incluida en numerosas antologías. En el año 2001, su novela,Alberto, el jugador, fue reeditada por primera vez por Editorial Cuarto Propio. 

Fuente: http://www.memoriachilena.cl/temas/index.asp?id_ut=rosarioorrego(1834-1879) 


2. Rosario Orrego 

Por Zamora, Catalina; et ils.


“De todos los seudónimos posibles, Rosario Orrego optó por el de “Una Madre”, el más simbólico que una mujer podría utilizar tanto por su evocación del origen existencial cuanto por las significancias ideológicas a nivel contextual. Además inteligentemente, Rosario utiliza el artículo “una”, lo cual denota su encomiable humildad, pues ella es “una madre”, una cualquiera de sus coetáneas, una mujer que manifiesta desde el mismo pseudónimo una postura ético-literaria… En 1858, antes de incursionar en la narrativa, comenzó a publicar poemas esporádicamente en “La Semana”, de los hermanos Justo y Domingo Arteaga Alemparte, en Santiago; en “Revista del Pacífico”, fundada por Guillermo Blest Gana, publica desde 1859; también publica en la “Revista de Santiago” dirigida por Fanor Velasco y Augusto Orrego Luco. En 1869 decide participar en un concurso literario convocado por la Universidad de Chile, con su novela “Alberto el Jugador”, cuestión que la honra como la primera novelista de nuestro país” 
Fragmento del Primero de Tres textos introductorios: Fuente Sonora en el Desierto”" pag. 9 -11 del libro citado



SU OBRA: 

Fragmento novela Alberto el Jugador, 
Por Rosario Orrego

“Mudos e inmóbiles parecían estos hombres inclinados sobre una tumba más bien que sobre un tapete. De improviso un inmenso clamor recuena en la sala, uno de ellos levanta sobre todas las cabezas una sota de bastos… El silencio se vuelve a restablecer. Sólo se oye el ruido de las cartas que una mano diestra desliza con lentitud. Aunque Luisa entiende poco de juego, bien conoció que era monte lo que allí jugaban. Ella busca en vano a su marido entre aquellas cabezas desgreñadas y rostros pálidos y, en el momento en que ca a retirarse para interrogar a José, se apartan dos hombres de la mesa de juego, y se dirigen a una mesita de escribir. Es Enrique con Alberto N… Alberto presenta una pluma a Enrique que escribe rápidamente en un papel y se lo pasa a éste. Alberto no parece satisfecho y hace observaciones. Enrique vuelve a escribir, arroja la pluma y se deja caer en un sofá con muestras de la mayor desesperación.Luisa no puede resistir más, lanza un gemido y cae sin conocimiento.” p57 



Contestación a la Academia 
Por Rosario Orrego
(Poema-completo)


Dispensadme favor, tomo la pluma,
Para escribiros carta respetuosa,
Mas la emoción, la gratitud me abruma,
Y brotan versos cuando quiero prosa.
El pliego que acordasteis remitirme
No con manos, con altura he recibido;
En él me hacéis honor de introducirme
De las letras al templo esclarecido.
Al ocupar tan elevado asiento
En el altar que al genio se levanta,
La timidez apaga mi ardimiento,
Ahógase la voz en mi garganta.
Si en versos melodiosos os llevara
De ingenio audaz ideas inminentes
Que a fríos corazones despertara,
Que conmoviera juveniles mentes;
Si llevara la luz en mis canciones
Forma en la idea o elocuencia en labio,
Con altivez pisara esos salones
Que ilustra el genio y enaltece el sabio.
Nada sé de artes ni de ciencias graves,
Yo levanto la voz a la ventura
Como en el bosque las canoras aves,
Como ese mar que a su pesar murmura.
No he arrancado a los libros su secreto,
No he estudiado del orba la armonía;
Mi pensamiento soñador, inquieto,
Las cuerdas de mi alma sólo oía.
Hoy sólo os llevo a la común arena
De inculta inspiración, pobre destello,
Una alma que lo grande enajena
Y un corazón para admirar lo bello.


[el extracto se encuentra en las páginas 297 y 298 del libro citado]



Fuente: Rosario Orrego, Obra Completa, Copiapó, 2003. Ed. La Cáfila.

Recopiladores: Zamora, Catalina; Taborga, Joaquín; Àngel Osvaldo.

Financiado por Fondart, 2003

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