Crítica a Medical Pet

C“mEDICAL pEt”  de Marcos Arcaya Pizarro

Por fin, aparece en Chile - después de Elicura- un poeta consciente del imaginario de los pueblos indígenas. Marcos Arcaya, no obstante, nos propone mirar desconfiadamente las poéticas en torno a lo mapuche.

Por Claudia Kennedy.


Nos invitan a la lectura de mEDICAL pEt  el Sr. César Vallejo y T.S Eliot, nada menor si pensamos que los epígrafes de un libro pueden dialogar con la obra o –al menos- ayudar a digerirla. Marcos Arcaya Pizarro apuesta con su “mEDICAL pEt”, no en el ámbito de lo técnico sino, que en lo imaginario. Arcaya poeta joven, representa para nuestra poesía germinal una suerte de pop-lárico post-Jorge Tellier.

Ficha Técnica
El primer texto de su libro “imagino el mar…” presenta una gran madurez escritural, en la que es consciente de su propia escritura, pero que presenta faltas de conexión entre una estrofa y otra. Pero, en la poesía chilena actual -emergente, aficionada o “profesional joven”- no existe escritor que haya conseguido alguna novedad respecto a recursos de ilación que no sean los ya consabidos. En este caso, las reiteraciones son utilizadas como recurso para hacer un juego rítmico que sugiere la concordancia entre las estrofas (también entre sus versos) ejemplo:“mi espejo, corriente por las noches,/[…]mi espejo, más profundo que el orbe[1]; O también existen aquellas descripciones y/o enumeraciones de algún lugar o ambiente concordantes: “He aquí violetas, golondrinas/[…] pero no penetremos más allá de esos límites”[2]; Vale decir, en una estrofa se habla de algún elemento que luego da pié para hablar de algo o alguien que se encuentra dentro de dicha descripción “de nuevo llegamos a la casa/[…] a la antigua campana al oloroso/pan[3]; Donde se utilizan la reiteración del último verso de la primera estrofa, con el primero de la segunda: “si todavía respira/[…] Y si todavía respira…”; así también utiliza para enlazar las estrofas, una que otra exclamación o bien interrogación “Soy oscuridad/ soy la puerta que jamás se abre/[…] ¿Crees que me importa mirar hacia atrás/cuando los engaños son crónicos/ y la fatalidad eterna?”[4];
Ante estos secretillos escriturales se suma la presencia de encabalgamientos y, como éste, otros recursos para resolver la secuencia entre estrofas. Hay técnicas referidas a ideas, donde se entregan a modo de enumeración, conectadas –siempre- por algún motivo central.

(El) Excurso Crítico (que nadie hace)
Sin lugar a dudas existen ciertos procesos que deben ser logrados para luego enfrentarnos a una crítica técnica. Crítica tan agobiante para los escritores que las descartan, las apuntan y degradan, justamente, por inmiscuirse en los oficios que finalmente -quiérase o no- les brindarán beneficios.
Lo cierto, es que los críticos poseen herramientas para repensar un texto; herramientas venidas desde los mismos autores que piensan y que nos muestran sus propios procesos de escritura, sus propios logros literarios o como quieran llamarles. Entre esa muestra de procesos, se han reconocido etapas escriturales innegables, partiendo desde la etapa infante cargada de frases melosas -quizá obtenidas de alguna canción que escuchan por Radio Disney- las que, siendo clichés y/o comunes no poseen el mínimo valor literario.

Otra de las observaciones de un crítico -para indicar el nivel de un escritor (poeta)- es el de identificar si el poeta tiene conciencia de la manera en que utiliza los recursos literarios. Posteriormente, existirá un afán por la valuación del contenido, donde se pondrá énfasis en que un autor no reitere la idea de un texto 100 veces dentro del mismo texto. Ahora –y para justificar este alargue teórico, reconocemos que si bien Arcaya no presenta grandes falencias técnicas, su no-participación en formas nuevas de lo poético le sitúa a él, y a la poesía chilena actual, dentro de un género absolutamente estancado. Marcos Arcaya, se presenta formalmente pulcro, tal limpieza le detuvo del riesgo. Y, aunque, en ocasiones trae versos brillantes como “tuve noche/ dije noche/ pude hacerme dolorido”, tropieza:

 “Las rosas rojas con cables en el corazón
/central de Rafael
nos anunciaban un poco lo falso de nuestras
/poblaciones
que antes se llamaron Lucia Hiriart
y ya después entre el plástico
cada una se llamó Jorge Teillier

Descolgado en la tiniebla superior de la ciudad
secreto e informe leía yo una
Biblia enorme con mil guerras ilustradas


Ésta elaboración desfavorable (tartamudeante y a-rítmica) de sus poemas con estrofa, hacen cuestionar el valor literario de este tipo de escritura y quizá -me atrevo a conjeturar- la explosión escritural de la prosa poética, que en él y en otros autores brillan, debido  a justamente a su carácter de interludio, a ser un recreo sin estrofas y/o un texto pendiente de la enumeración de imágenes concatenadas. Bajo el mismo recreo, surgen algunos poemas breves o epigramas al amparo entonces de la síntesis, de la uniestrofa (por ejemplo)

Arcaya y el Pop-lárico
Sucede que Marcos Arcaya manifiesta deficiencias en el último conjunto de textos (p. 51 en adelante), donde nos entrega poemas de libre verso que poseen rimas no sujetas a métrica. Si me lo preguntan, y en otros casos, hubiese escrito sólo hasta aquí la crítica; sin embargo, sólo por el notable esfuerzo de sentido que la última unidad posee, me freno.

En cuanto a la reiteración del verso “sólo aquí se puede sufrir tanto” (repetido 20 veces en una misma plana, con formato justificado, de tipografía blanca y fondo negro) reconocemos un ejercicio bastante cliché. También los son aquellas variaciones tipográficas que simulan el propio habla. Ya lo hemos visto.

Pero, en lo que respecta al tono poético del autor, existe un acercamiento al imaginario de la tradición rural. Específicamente al vestir como angelitos a los niños que mueren. Imagen famosa y global gracias al Rin del Angelito de Violeta Parra. Desde aquí podré indagar en esta suerte de imaginario pop-lárico, en tanto comprendamos que mEDICAL pEt es un viaje desde los espacios oficiales de muerte hacia la desestructuración de los mismos, los cuales surgen de la espontaneidad y de la precariedad material: “con púas/ una Alicia mapuche en la noche/ arrastrando sacos de conejos muertos”.

mEDICAL pEt es un “hueco de Dios en el cielo”, un hueco que se tacha, un túnel que inevitablemente está en medio del juego de imaginarios relativos a lo indígena. Esto último se evidencia cuando se divide, de forma explícita, el libro utilizando páginas con fondo blanco y otras con fondo negro. Ello, a simple vista, pareciera un juego de diseño sin particularidad mayor, pero no es casual. Como tampoco lo es que ciertos textos estén colocados en páginas blancas y otros no lo estén. Así se identifican pequeños mojones de creencia mapuche. Sumado a que un personaje de nombre Alicia  (referencia pop de  cartelera actual) tiene consideraciones con lo rural.

Éste personaje, aunque el autor nos advierta sobre el hecho de no tomarlo de esa manera “Resulta una mera casualidad que el nombre del/la personaje coincida con alguien que, según dicen, existió, en un lugar no muy lejano a Un Lugar de la Mente Pero, ya sólo explicitarnos esto nos condiciona a tal referencia, bajo un orden rural con personajes venidos del espacio pop.

Tal ruralidad tiene una doble implicancia: 1) lo lárico comprendido en su aspecto tradicional (Tellier) como el recuerdo ligado al sur y a la infancia de nuestra escritura local; 2) lo lárico vinculado a lo imaginario, a una entrada de mundos fantásticos y/o fantasmagóricos. La doble implicación de Arcaya enlaza la culpa y la pérdida de la potencia mapuche original y su sentido: “a grandes tragos/ a la antigua/ 1000 mapuche asesinado bien dejé/ con las manos cortadas para que no me señalaran”. En ese sentido, los colores blanco y negro, como soportes de su poesía, se conforman también como imaginario mapuche: indica la supervivencia de la cultura mapuche hasta el día de hoy. Por ejemplo, el caso del cementerio mapuche -con identificaciones cristianas (crucifijos, lápidas)- que, en su entrada, exhibe (hoy y antes) un cartel con fondo blanco y letras negras más un texto alusivo a información del lugar, pero que, en su reverso, (dando la cara al interior del cementerio), se presenta con fondo negro, texto en blanco.

¿Tiene esto relación con el libro de Marcos Arcaya? Para ello me he de referir a los estudios ligados a la religiosidad mapuche. Si bien, las investigaciones en torno a la religiosidad mapuche no se refieren específicamente a la anécdota antes descrita, no al menos de manera explícita; sí lo hacen detallando la partición horizontal y vertical del mundo. En lo vertical están los 7 planos del universo: el Wenumapu (dividido a su vez en: Meliñon, Kelañon, Epuñon, Kiñeñon y Ankawenu), la tierra o Maipu y una suerte de infierno denominado Minchemapu (Foerster:1993).

Pero, como esto es un libro y no un block de notas, lo que aquí nos interesa es la partición horizontal; especialmente, si ésta es referida a una suerte de dualidad entre “bien” y “mal” representados por el Este y el Oeste. Ante ello, el antropólogo Rolf Foerster, sintetiza elementos ligados a dichos espacios: a la izquierda corresponde al negro, el oeste, lo malo (el invierno, frío, agua, abajo, pecado, la muerte, la noche, pobreza, hambre, mujer y otros); a la derecha corresponden lo bueno (la vida) y el este, el color blanco (que es también día, abundancia, tierra, caliente, sol, expiación, lengua ritual, encima, verano, sangre, hombre, entre otros) (Foerster.1993:58).

Teniendo ello presente no podemos ser ingenuos ante la lectura de mEDICAL pEt.  De hecho en las páginas de Fondo Blanco encontramos poemas afines entre sí, mezclados y que juegan con la experimentación de lo lárico, mediante el travestismo de los cuentos infantiles y la referencia no explícita de Alicia en el país de las maravillas; pero ésta vez utilizada como representación del mundo de los sueños y de su relación con el Am: con el nombre que no genera sino que sólo nombra. Se juega –en el fondo blanco- con el espacio de la no identificación.

Ahora, en mEDICAL pEt, sobre el Fondo Negro encontramos poemas que señalan, por ejemplo, la imagen de una figura infante acostada o muerta (p.20) más el “solo aquí se puede sufrir tanto” (p.21), y desde la p.50 a 61(final de libro) se conforma una unidad de poemas referidos a las ideas de descenso, muerte, sangre, vagabundeo de cuerpos, agua y caída; así como también, el miedo eterno, el sol ligado al sufrimiento y no a vida, el mestizaje, su pérdida y el sufrimiento en la tierra. Todo imanado de oscuridad y muerte, donde él mismo se presenta como personaje y con ello, lo que digo es “hombre” (género masculino).

Cuando vemos que estos anclajes se han tocado, es que nos percatamos que el autor no ha utilizado de manera endeble la disposición de colores, y ello interesa de sobremanera -sobretodo cuando se involucra un personaje pop dentro de un espacio rural- mapuche:

“una Alicia mapuche en la noche/ arrastrando sacos de conejos muertos [superpuesto en la noche cada cuadro en la punta/ donde al fin habré de habitar un color más oscuro/”

Incluso en el trabajo de diseño se denota la mano del autor o la conciencia del equipo de diseñadores que han colocado en un lado de la hoja (parte inferior derecha) “m.arcaya” y en la hoja contraria (parte superior izquierda) “marcos.a”.

Esta situación es la que me inquieta en la voz masculina de los textos con fondo negro, sobretodo cuando este color se relaciona con lo femenino. Claro que puede verse como un error garrafal, pero su estética de perturbación y autoconsciencia extrema, me donan la esperanza de que Arcaya Pizarro abra, con ésta entrega, una pequeña puerta para que, otros autores no indigenistas (Huenún, Cañuecar, Miranda), se enfrenten el imaginario mapuche.

Sinceramente espero que los poetas jóvenes y los no tanto, lean mEDICAL pEt porque es un texto liberador del imaginario étnico y de género en nuestra germinal tradiciónn; con él comprendemos que “para el mapuche todo fenómeno, acontecimientos, cosas, objetos, etc.. están contenidos dentro de una totalidad[5]. Y de esa totalidad política y poética, los poetas urbanos y/o del limbo, no estamos excluidos.

mEDICAL pEt  de Marcos Arcaya Pizarro.
Catafixia.
Febrero del 2010.




[1] Primer verso de la primera y primero de la segunda estrofa del poema El Espejo de Agua, Vicente Huidobro. 
[2] Primer verso de la primera y primer verso de la segunda estrofa del poema No Hay Olvido, Pablo Neruda. 
[3] Primer verso de la primera y primero de la segunda estrofa del poema Retornos, Víctor Castro. 
[4] Primeros versos de la primera estrofa y segunda estrofa completa del poema Crónica Del Destino Marcelo Sepúlveda Ríos. 
[5] FOERSTER, Rolf. Introducción a la religiosidad mapuche. Editorial Universitaria, Santiago de Chile, 1993. p60. 


Publicado por primera vez en INDIE.CL
Publicación de extracto en blog de la autora, Junio de 2006
Publicado por OECH en Febrero de 2012