Crítica a Ghetto


Comentario critico al libro Ghetto x Claudia Kennedy
Colores O No Colores, This Is The Cuestions


Por Claudia  Kennedy

Gheto lleva consigo los procesos literarios que Yuri Pérez ha generado, lo curioso es que los que se involucran como trabajadores de las letras, realmente trabajan sobre las letras, es por aquello que encontraremos textos desde los primeros pasos de Pérez hasta sus últimos libros bajo nuevos enfoques literarios, sus propios enfoques literarios, veremos entonces versiones remasterizadas en sus textos.
El presente libro en lo concerniente a espacios de Forma-fondo, sí forma-fondo pues no hemos de entenderlos por separados en tanto el personaje se involucre en el texto pintando o no su propio universo físico desde su situación psicológica. Es lo que acontece en el presente libro.
GHETTO se aleja de principio a fin del poeta todopoderoso de Huidobro, alejado de la carga lumínica de Vallejo, alejado también del misticismo o poesía salvacionista como es la de Gonzalo Rojas. Distinto a ellos Yuri Pérez nos entrega con su séptimo libro una carga valórica que sobrepasa los espacios en la visión de mundo que se conecta o relaciona con la de otros escritores (antaño de la tierra ahora, de la urbe) mediante el complejo trabajo de escritura; Por su parte Rabindranath Tagore también nos habla de la escritura como un trabajo literario en donde se involucra un autor frente a la elaboración de universos.
La creación de un mundo poético se desenvuelve, en la séptima obra de Yuri Pérez, como un mundo de ventanas, éste elemento debe entenderse como el principal vehículo, en la obra del autor, junto a las mujeres que son elementos que nos van a transportar en el trabajo de Pérez hacia las ventanas, entenderemos ventana entonces como aquel marco de realidad-V, es decir realidad Verídica. Una verdad descontaminada de toda distorsión producida por los de siempre,

“los invitados” quienes “no leen, ni compran poesía”. 

O bien aquellos que simplemente no escuchan.
De esta manera LA VENTANA como paraje de lo absoluto sufre de fuerzas antagónicas, intenta ser aquietada y moldeada por fuerzas pertenecientes a lo no-real. Pero y aunque esta ventana sea elaborada con marco de aluminio, como representación de lo no-real, nos muestra un mundo, el mundo V, el fastidioso mundo. ¿cuál es entonces aquello real que se transporta en Ghetto y qué se vivifica tras la ventana?. El aluminio en las ventanas del hospital parroquial de Santo Bernardo es un elemento de trasgresión a lo natural, un símbolo de aquel mundo de madera y humo añejo pero que (en lo real de la presente obra) se ven sesgados por lo artificial y el smok de las maquinas.

Ghetto nos enseña al fin la muerte de la sobre explotación de los colore en la literatura, por eso es que la obra no hace vivir la idea de muerte lumínica pero tampoco la sobre explota como lo hace Vallejo dentro de sus antologías, entendidas estas últimas como unidades literarias, sino que nos da cuenta precisamente de aquella situación para el poeta que suele verse como la nula utilización de colores (algo que en la obra de Pérez no suceden lo absoluto); el autor no tiende a adjetivar sus textos bombardeándolos de colores como lo hace en “antología del Aire” Gonzalo Rojas y la mayoría, sino que captura aquello V, aquello que está cuando nos aproximamos al limite del paraje artificial.

La aparición de la mujer como sujeto que transporta y vivifica el sentir del autor manifiestan lo que he denominado sentir-V, pues ellas están
“...aburridas de los colores del amanecer”
transportan la inquietud valórica del autor, al inclinar su emotividad hacia personajes femeninos que transpolar su propio discurso, las mujeres están ya aburridas del color, de las florcillas que simbolizan en la literatura aquellos espacios de perfect-life, que no están detrás de las ventanas, No.

Dentro de esta suerte de transpolación de lenguaje a lenguaje, de autor a personaje, el autor de Ghetto refleja en estos sujetos, la visión de lo que l cree real: las enfermedades del ser o del estar que se vinculan con la vida en Santo Bernardo, pero de una manera mucho más explosiva dentro de esto que llamamos tierra-urbe, una representación que participa de las cualidades de lo trágico y lo cómico de la sociedad:
“Olvidar que un psiquiatra es una maldad eventualmente necesaria”†
dice en Ghetto.
“Suárez no tiene dientes, placa dental, ni pelo. No tiene educación. Ni fe”

Lo anterior pertenece a Cumbia lo mismo que Madame Gatica en donde nuevamente la mujer nos proporciona ventanas de lo absoluto-V pues ella, Madame Gatica

“corta cilantro en su huerto de dos por dos, acelgas. Orégano. La eficiencia del Alprazolan le abre nuevas ventanas a sus ojos profundos.”

Pérez con su lenguaje y propuesta quiebra y provoca al lector mediante la aproximación flexible y clara, como un
“lunar en la mejilla pilla”de la pulenta 

Yuri Pérez Herrera como pocos reflexiona en una aproximación a las postrimeras relaciones del ser dentro del ser o al margen del mismo, desde los primeros textos que dan cuenta de una seudo cercanía a la obra de Pablo de Rokha pero luego mostrando aquella separación de una manera sutil-madura ya hacia sus nuevos pero maduros pasos literarios, alejado de las grandes batallas rokhianas frente a los poetastros de Chile· y de esa manera cuando el vehículo lo toma, cuando ella lo”tiene de los dientes” somete su trabajo a la rigurosidad, crea

“hecho a la medida, en el rato justo / hecho de interés para la boca / ”

Lo único que ya falta por preguntarse es , en lo que le depara escrituralmente hablando a Pérez, cómo se va a profundizar el imaginario que ya se ve armado sólidamente con Ghetto quizá hablándonos ya derechamente desde el otro lado de su ventana.


Sobre el artículo:
Publicado por primera vez en blog de la autora en Diciembre de 2006
Publicación en este blog en Febrero de 2012