Crítica a Editorial Perro de Puerto, Colección 2010



Dos grandes rescates de Ediciones Perro de Puerto: 

En su colección 2010 .


El año pasado Ediciones Perro de Puerto (Valparaíso) publica las obras en prosa del poeta Carlos Pezoa Véliz; la re-edición de “Las aventuras de el Salustio y el Trúbico (chascarros)” del escritor Alfonso Alcalde y “Tarde en el Hospital” de Salazar Waceols , perfilando su intención editorial. 

Por Claudia Kennedy


El colectivo micro-editorial Perro de Puerto (Valparaíso) han publicado, durante el año recién pasado, 3 libros que apuntan a la labor editorial propia, (los otros: “Satírico”, también de Pezoa, ha sido co-editado junto a La Picadora de Papel publicándose bajo el sello La Picadora de Perros; y “Nuevas Formas de Resistir” no es uno sino 110 libros gratuitos con portadas distintas que, según el equipo editorial, han respondido a colocar algunos puntos sobre las íes sobre la fabricación artesanal todo ello en el marco de los difuntos carnavales culturales.) Los libros propios de la colección (línea e intención) editorial 2010 contribuyen a valorar una apuesta en torno a la narrativa, la sátira, la crítica cultural y el tributo a los grandes autores del pasado reconociéndose de ellos propiedades articuladoras 

Los 3 libros mencionados ya han sido recientemente integrados a la sección “depósito legal” de la Biblioteca Nacional de Chile, quienes nos dicen: Las editoriales que han sabido mantenerse independientes de la industria-mercado cultural en Chile, sobre todo fuera de la capital, se desarrollan y amplían cada vez más y mejor con variadas publicaciones”(@Biblioteca Nacional-Chile Deposito-legal, Publicada en el Muro de su perfil de Facebook el día 02, febrero, 2011). Dando paso a la discusión en torno a la labor de las microeditoriales, (hagamos un guiño a la novedad), lo cierto es que “Prosa rescatada” de Carlos Pezoa Véliz, y “Las aventuras de el Salustio y el Trúbico (chascarros)” de Alfonso Alcalde son posibles de englobar en la categoría <rescate patrimonial> y ellas se mezclan con “Tarde en el Hospital” de Antonio Salazar Waceols, y una pequeña antología, también editada dentro de su catálogo 2010; sin embargo ¿cuál es la relación entre estos libros, además de la obviedad de sus títulos?, es algo que nos proponemos averiguar. 

CARLOS PEZOA VÉLIZ: 

Carlos Pezoa Véliz. Prosa Rescatada. Junio 2010. Ediciones Perro de Puerto 

Pezoa Veliz no publicó libro alguno en vida, sino artículos publicados en periódicos: pero no debe entenderse tras esto que el trabajo de Pezoa no integró linea editorial, quizá no de empresa editorial pero sí de revistas y/o periódicos como las prosas rescatadas por Perro de Puerto. Éstas fueron publicadas en diarios o revistas como “La lira chilena”, “La voz del pueblo”, “La comedia humana” (ésta última reconocida por sus críticas a la actualidad nacional a través de la sátira, un humor tendiente a la intervención social). 

Es tras esto que no veremos, en la presente publicación, a un Pezoa ajeno ni estreñido; más bien lo hallaremos crítico y satírico ante el panorama en el que está inmerso. 

“[…] Por lo menos ¡que no le quiten nunca el nombre! Desde su retiro, aquel noble funcionario cuyo apellido lleva, deberá sentirse enorgullecido de esta última repercusión de su vasta obra filantrópica, cuando recuerde que la plaza Echaurren es la Plaza de la Miseria…” [Pezoa Veliz, Carlos. Prosa Rescatada. Ed. Perro de Puerto. Valparaíso, junio 2010. p67]] 


Debemos considerar, en términos bibliográficos del autor, que no publico estando vivo, sino que sus textos fueron recogidos, cuatro años después de su muerte, por Montenegro, bajo el título “Alma Chilena”, posterior a aquello se han recopilado y publicado nuevos libros como la antología sobre Carlos Pezoa Véliz cuyo seleccionador fue Nicomédes Guzmán que, siento, es la más común dentro de las bibliotecas públicas y personales. En ella encontramos varios poemas y prosas, (de éstas últimas hay cuatro prosas que) también contenidas en el libro publicado por P.Puerto (Cartas de viña del mar; Marusiña; El niño diablo; El taita de la oficina). Pero, salvo las cuatro prosas antes mencionadas, la actual es una recopilación de escritos prácticamente desconocidos (publicados en periódicos y revistas de la época de no muy extensa circulación). Además, se nos da a conocer una forma escritural ligada a comunas de la V región. Sumado a que nos entregan textos inscritos en la crónica-denuncia- de lo absurdo; Finalmente, las iniciativas literarias intertextuales (restringidas al género) aquí recopiladas nos sirven para el aprendizaje escritural. 

Como ya hemos señalado en otras críticas, las prosas, sirven como forma de aprendizaje a los escritores que, en los últimos tiempos, se han movido hacia la experimentación en prosa. Dicho movimiento escritural ha significado apuesta, deseo y diálogo pero también –y muy frecuentemente- deficiencias, tropiezos, pérdida. Éstas caben dentro de la desaparición de uno de los géneros dialogantes -generalmente el texto poético- para dar paso a la narratividad sin fuerza, más creo que podremos ver como punto de acuerdo, que la idea de esta intertextualidad de género debiese potenciar y dar fuerza (sonoridad, imágenes, idea, política del texto, lugar del texto, etc.). 



Una de las fuerzas del escritor (Pezoa) son aquellas que se involucran con lo popular. Así nos lo deja de manifiesto en las siguientes líneas: “En medio de todo, la Pintá.[/] Bailaba, y el movimiento de caderas que hermanaba con el compás de la cueca tenía una voluptuosidad que era la más bestial rememoración de los placeres clandestinos.” [Pezoa: p13] dando paso, con idea más que con lenguaje, a que se reconozca una cercanía entre Nicanor Parra y Pezoa: 



“Para abreviar, le copiaré mi horario:
8 a 11, clases.
12 ½ a 1 ½, clases.
2 a 4, trabajo literario.
4 a 6 paseos saludos relaciones.
6 a 7 ½ , comida.
7 ½ a 9 ½, clases.
9 ½ a 11, correspondencia por orden de fecha[…]” [Pezoa: p23] 

Aparece también un Pezoa de Fuerza imaginativa y sintética: “…La margen se llena de tonas verdes…”. Dentro de dicha lógica una minúscula línea de salto en su prosa/descriptiva/narrativa o un par de detalles de su cotidianeidad impulsan su escritura hacia nuevos horizontes de sentido y nos hace leerle con otros ojos: inspeccionantes y cautivos. 

“[…]Violentaba más el poder sugestivo de la cueca, el tamborileo endemoniado que saltaba de una mesa con cubierta de latón y el sonido decrépito de un arpa enferma, que a fuerza de oír frases de borrachos tenía una expresión semejante
Lloraré, lloraré…
dime por qué… ¡ay, sí![…]” [Pezoa: p13] 

La escritura de Carlos Pezoa Veliz es un eterno diálogo contextual “[…]como dijo el poeta. Al crepúsculo, la orilla del estero es un trozo de vida… sugestionador,[…]” [Pezoa: p17] . 

Para quien crea y observa: el reflejo de su irrupción en otros espacios y las consecuencias de dicha irrupción en los otros, sus lenguajes y movimientos son, verdaderamente, un acto tentador. Dicho proceso implica una retroalimentación contextual operable de ser distinguida en toda su obra y posible de ser visualizada con mayor espontaneidad en las prosas aquí rescatadas. 

No resulta extraño entonces que sea catalogado como un cronista. 

“[…] Acude a la evocación el trabajo de aquellos pobres: un día de sol ardiente perdidos en la soledad de los montes, canturreando algún aire triste, mientras los borricos siguen sus huellas con las cabezas inclinadas al suelo[…]”[Pezoa: p18] 

Sea crónica, cuento o género epistolar se debe insistir en que el diálogo existe, y además insistir en el hecho de que cuando se trata de una prosa que surge del diálogo con lo poético es imposible permitir su borradura, esto es lo que nosotros/as jóvenes poetas olvidan /mos al momento de experimentar, y Pezoa nos da letra con sangre su letra: “[…] De pronto hay risa general… ¿Algún chiste? ¡Nada! El agua, el agua, el agua… […]” [Pezoa: p19] Éstas prosas también nos entregarán el perfil de un poeta enfurecido, colérico: Insisto en ello (valor agregado a ésta publicación): ¡Dios mío! Los árboles inmóviles, las aguas malhumoradas del estero en crece, las rocas salvajes de los cerros vecinos, debieron sentir estremecimientos de compasión cuando por la orilla del cauce volvieron los fracasados.” [Pezoa: p21]. 


Con dicho desenfado, el autor, desdeña contra el círculo de personas que le rodean (llámense escritores, habitantes de Santiago de Chile, etc.) y da sentido a la trama contextual antes señalada, un epicentro ritual cargado de contemporaneidad, situación que sirve además para la descripción de los hombres de arte en éste país, así también acerca de cómo el escritor acusa recibo de su situación precaria dentro de las letras nacionales. El anonimato, señalado por Pezoa, y la calidad de virulencia que suele aproximársele, parecen tendencias cercanas en nuestros días para los escritores: 

“[…] Vea usted. Vivo en un pueblo donde es peligroso demostrar talento. Se le envidia brutalmente. ¡Cosa de pueblo chico, usted sabe; o mejor, usted no sabe! El medio es infernal. No hay con quién conversar de arte. […] envidiado de gente con quien no quiero tratar por diversos motivos, y si usted supiera la sensación del anónimo que llega plagado de cosas venenosas […]” [Pezoa: p22-23] 

La cita anterior nos interroga en al menos dos aspectos: primero el destinatario, el interlocutor <usted> figura como un receptáculo dialogante pero inactivo: receptáculo de los ánimos del autor pero sin participar como agente del malestar; ello a su vez implica que el lector ideal ingresa a su plática, como un ente deseado. 

El deseo tiene lugar dentro de la obra de Carlos, ya sea en relación al destinatario, al dialogar con la muchacha de la chingana, deseo comunicativo de crítica social a la calidad de vida santiaguina o deseo de acto poético: “[…] Santiago hace llorar veinte veces diarias a sus santiaguinos, pero nos hace reír treinta con inmensa alegría de almas llenas de vida[…]” [Pezoa: p24] Discutible, sin embargo, lo último, nos da cuenta de cómo el escritor participa de las particularidades del lugar que habita. Se muestra entonces, además de deseoso de público afín, altamente acorde con los soportes a los que adhiere (revistas con perfil del consumidor establecido), así es como obtiene espacio para dar a conocer las precariedades, su precariedad “[…] Tengo algo más en contra: enfermedad nerviosa, que me ha echado al suelo mi sistema, haciéndome andar, pasear, andar para calmar la inquietud […]” [Pezoa: p23] 

Se deja ver en este rescate, una sátira incisiva, aunque no al extremo de Swift con “Una modesta proposición”, sin embargo con grandes afinidades: 

(Swift): “That the remaining hundred thousand may at a year old be offered in sale to the persons of quality and fortune through the kingdom, always advising the mother to let them suck plentifully in the last month, so as to render them plump and fat for a good table. A child will make two dishes at an entertainment for friends; and when the family dines alone, the fore or hind quarter will make a reasonable dish, and seasoned with a little pepper or salt, will be very good boiled on the fourth day, especially in winter..”[Swift. A modest proposal (1729). P2] 

(Pezoa.): “con un muerto del 12 de Mayo, de la unidad “Reportajes fúnebres en el cementerio de todos los santos” : “[…] ¿No ve Ud. que no comiendo carne los pobres, salvaríamos del matadero muchos piños?[…]”[ Pezoa:28]. 

Más adelante el autor vuelve a referirse a la carne, sería oportuno entonces, para los egresados amantes de la literatura subrayar el concepto carne-cuerpo-consumo y el tratamiento de éstos términos afines en la poética de Carlos Pezoa Véliz. Pero, nos acercaremos, realizando una pequeñísima apuesta al concepto tratado, generando así un deambulante paso hacia el estudio de la idea de consumo y corporalidad en Pezoa. Ya Lemoine nos da grandes señales al citar “La historia de la alimentación” (Maurizio) referido por Barthes, en donde obtenemos que existe una relación entre los alimentos y el lenguaje en cuanto estructura, y que dicha relación, según Maurizio, puede ser comprendida mediante 2 leyes de comportamiento: “la de un empobrecimiento y una uniformidad concomitante, y la de un enriquecimiento, con variaciones y diferenciaciones continuas[…]”[Lemoine Eugénie. La mujer en el psicoanálisis, y otros textos. Ed Argonauta. 1990 Barcelona, España. p15 ] Pezoa tienta al lector ideal hacia una estructura circular del lenguaje, ampliado a través del acto de denuncia: sin denuncia no hay manera de narrativa, como sin la diversificación de alimentos no hay diversidad de culturas, por lo que el autor inscribe sus formas escriturales dentro del flujo de las formas: lo que se torna posibles a través de la reciprocidad entre los géneros literarios, pero también a través de los modos y tiempos verbales: las maneras de inquirir y platicar con su lector ideal., las formas de interrogar y articular al lector. Dicha articulación posee en el autor una doble dimensión, por un lado lo está la comida y por el otro la manera en que su consumo da paso a la intriga. Lo que Lemoine concluye es: que la yuxtaposición de ambas leyes (de Maurizio) han generado variabilidad cultural así como la diversidad de lenguas. 


Si el lenguaje implica demarcación, significación y comunicación (Kristeve: 1988) entonces el autor en relación con su deseo-destinatario puede hallar aquí apogeo. La relación de lo comunicativo con lo alimenticio y lo contextual es también una correspondencia identificable en la prosa rescatada de Pezoa. Ello si advertimos que el consumo de alimento implica: la significación del alimento (según su preparación, procedencia u otro); y que el mismo acto traza un espacio del consumo “[…] el hombre no come cuando tiene hambre como el animal […] Sólo come en ciertos momentos y en ciertos lugares, […]”[Lemoine. p20]. 


Procede preguntarse ¿Que es aquello que se comunica cuando se consume solo?, ¿Porqué hacerlo o no acompañado? Según el psicoanalísta: “[…] Es difícil comer solo, aunque ciertos neuróticos se esconden para comer, ya sea porque hacen de esto un placer vergonzoso y secreto análogo a la masturbación o al placer sexual, o porque comen solos preferentemente de noche, para no brindar a los otros la satisfacción de verlos comer; y también para que nadie diga que ellos comen[…/] Me atengo al hecho de que el hombre no le gusta comer solo, porque come siempre por alguien (o contra alguien)” [Lemoine. p26]. Y es aquí donde la referencia a Carlos Pezoa y su singular crítica contexto-cultural (crítica que va dirigida, expresamente a un destinatario y denunciante ante la individualidad) adquiere sentido. Ello porque el tiempo y quién nos acompañe cuando ocurre el acto de consumir comida tiene significaciones para cumplir con un ideal de diversidad/“progreso”/social: comer por alguien o contra alguien. Comer para dar o para quitar algo, reprochar quizá, entonces no es sólo acto sino comunicación, denuncia, ira, pulsión. ¿Cuándo pensamos en comer y en qué contexto debe ocurrir?; Pezoa indica “[…] Indecencia era pensar en la comida, cuando había otros que iban a perder la cabeza…[…]”[49] ¿Cuál es ese espacio para la comida?, “[…]las viviendas en que engordan los comerciantes de Valparaíso[…]”[51] no parece ser sino una revelación de injusticia, en donde el lugar en que se coma no puede servir para el autoconsumo, no a la masturbación del acto alimenticio; para el usufructo no, entonces obtenemos la idea de reciprocidad pero no la llegada a ésta. 

Cuando el autor se refiere a la carne, no hace más que insistir en ésta idea: compartir y diversificarnos. Es así como los textos rescatados por P.Puerto nos dan grandes rasgos biográfico-estructurales, así como el lenguaje y la alimentación lo están según Lemoine. 

En Pezoa se dialoga respecto al modo de fijación autoral: nos da cuenta de cómo se enfrenta a su tiempo, a los procesos de organización (modos de consumo y fricción, presidentes, anarquía, costumbres, ciudadanías, etc.). “[…] El ideal verdaderamente humanitario era la anarquía. Igualar la riqueza de todos […/] Llevado por teorías de esta especie, acabó por hacerse un propagandista libertario, como decía seriamente.[…]” Pezoa: p.5] ideas todas que insisten y traen a colación, ¿Cómo Pezoa se inmiscuye con las ideas de su tiempo, con la caracterización y práctica de los hechos políticos?, por ejemplo lo anarquista. ¿Quiénes y cómo eran estos sujetos, cómo eran vistos y apabullados por los demás? Así nos va entregándonos luces de cómo él se enfrenta a los demás interlocutores temporales, así como lo hiciese con el acto de comer, el acto de inquirir políticamente. De esta manera va generando trazos de lejanía con respecto a los otros, pero de cercanía crítica respecto a su contexto: ya vimos antes su relación con el círculo literario así también con los acontecimientos que se suscitan en espacios de fiesta popular y, ahora nos da cuenta de su impresión con respecto a los circuitos políticos. 

El autor nos habla y le reclama al lector (destinatario) que la individualidad puede ser más próxima de lo que se supone y que la discriminación de clase también lo es. En definitiva lo absurdo del tiempo vivido y su sátira. Sentimos existe una asidua paráfrasis a la obra de Jonathan Swift. 




ALFONSO ALCALDE: 

Alfonso Alcalde. Las aventuras de el Salustio y el Trúbico (Chascarros). Junio 2010. Ediciones Perro de Puerto 


En lo que respecta a la re-edición de Alfonso Alcalde por Perro de Puerto debe considerarse que éste libro fue publicado por primera vez en editorial Quimantú y se agotó rápidamente sin una nueva publicación como libro individual, lo que hace que su rescate sea un acto de limpieza. 

Han sido publicados numerosos libros de Alcalde (30 libros en vida y una cantidad similar dejaría lista el autor para su publicación, ya póstuma) y parece un cuantioso gesto benemérito que luego de la edición de las obras completas, o de las grandes recopilaciones, que hacen las enormes editoriales respecto a un autor; una micro-editorial seleccione sólo un libro, una jugada, una carta para dar la pelea, ¿cuál es esa pelea? Quizá se deba escribir un texto adjunto, sin embargo deduciendo una respuesta natural podríamos decir que tanto la micro-editorial como la auto-publicación poseen frente a las grandes editoriales, semejanzas, no en lo económico sino en lo político. 

En relación al título de la obra de Alcalde (específicamente al paréntesis “(Chascarros)”), nos obliga a interpretarla como una intención de advertencia máxima al lector –que nos puede dar cuenta de hermosas señas escriturales para las generaciones venideras-. Lo que esta advertencia nos esgrime es una prudencia con respecto a la experimentación de su trabajo lo que implica la búsqueda de “algo” distinto a lo convencional, un chascarro es un apetecido atrevimiento literario. El prologuista de ésta edición, Cristián Geisse Navarro, estudioso de la obra de Alfonso Alcalde nos indica en el prólogo que “Quizás […] Alcalde llama “chascarros” a las narraciones contenidas en Las Aventuras de El Salustio y El Trúbico. Por que hay en ellas un deseo de desasirse de lo que podríamos llamar el “cuento artístico tradicional”. 

Si hacemos un análisis de la obra de Alfonso pensando en el momento escritural en que fue publicada, más que darle valor –que es de perogrullo- se lo restaríamos. Explico esto en lo siguiente: enfrentar esta obra en estos tiempos cuando las narratividades han disparado a borbotones su estructura y fondo, es valorar (apreciar, reconocer) la obra de Alcalde como un gesto atemporal y por ello despierto a propio contexto, sin cerrarlo a la interpretación única desde el contexto, se brindan así posibilidades de lecturas de manera infinitas. Estaremos de acuerdo en que debemos ver éste libro desde lo contemporáneo y el lenguaje universal-articulador, pero también desde lo irreverente, incluso para nuestros ojos atisbados de irreverencia. La clave está en aproximarse a la obra y observar cómo lo hizo para estimar cómo lo haremos, nosotras/os las/os pobres escritorcillas/os, 



Lectura-Análisis al libro publicado: 

Ya nos hemos referido ampliamente a la obra publicada de Carlos Pezoa, y no pretendemos extendernos demasiado con lo que viene, debido a que ya planteamos conceptos como sátira, experimentación, poética, contexto y denuncia, los que pretendemos encontrar en las lecturas siguientes. Nuestro propósito es hallar el perfil de la editorial, a través de sus publicaciones, al menos las realizadas durante el año recién pasado. 

Alfonso Alcalde, y específicamente la obra publicada, ya nos tienta a la comparación por medio de la utilización, en el título, de la palabra “chascarros” la que ya ha sido identificada como una tentativa a la labor artística. Y luego la advertencia al lector que realiza Alcalde resulta, para nuestro trabajo, apabullante “Nos reímos de frailes, cornudos, matasanos, fornicadores buenos para el diente y matronas de sustentado busto.”[Alcalde Alfonso. Las aventuras de el Salustio y el Trúbico (chascarros)”. Ed. Perro de Puerto. 2010 p. 11]. Arrojando clara irreverencia y crítica contextual. Así también lo pop(ular) se exhibe, y se relaciona con un ambiente tabernero. Realizado hábilmente a través de una escritura holgada: exhibe gran ligereza en el andar narrativo, gran naturalidad escritural, manejo que, no siendo extremadamente gustoso, resulta apropiado para la historia de la literatura, y, si bien, posee buena llegada al lector mediante la forma escritural, ésta se diversifica mediante el habla de sus personajes. Dicha “habla” corresponde a un tono popular que se visualiza mayormente con los diálogos entre los personajes. Sin embargo, los diálogos, se vinculan con una referencia explícita hacia la dramaturgia: ello en la medida en que los diálogos no pretenden destreza mayor que la de un mecanismo; una técnica que participa en el flujo del texto; para coincidir, mediante tono y picardía en el baile de la historia: 


“–Un momento –gritó un caballero de barba terminada en punta, llegando al galpón. Yo soy –aseguró– el jefato del Museo de Arte Moderno. ¿Cuánto valen sus cuadros, señora?
–¿Los de lana? –consultó la aludida, mostrando los calzones.
–No. Esta maravilla que están viendo mis ojos y que se tragará la tierra.
–No son cuadros, señor –aclaró la afectada– Si debajo están los congrios.”[Alcalde: p21] 



No se confunda lo anterior con juicio peyorativo, sólo exponemos que el factor irreverente, sabe (el autor) no lo realiza mediante la sola intromisión de diálogos sino mediante la exposición de los diálogos como elementos posibilitadores de las profundidades de los personajes y sus contextos: el diálogo actúa entonces como descriptor de las características de micro-universos o micro-sistemas. Dicha posibilidad nos otorga la facultad de interrogar los distintos diálogos, utilizados por el autor, como espacios de conflicto que devienen de la confrontación del lenguaje. Retomemos aquí la idea del enriquecimiento del lenguaje a través de variaciones y diferenciaciones que se manifiestan de forma continua (Maurizio, citado por Lemoine) 

Los diálogos, en Alcalde, estarían trazando los espacios de consumo, como lo hiciese Pezoa con sus críticas (expuestas como diálogos con su lector ideal, identificado en sus textos con el pronombre explícito “usted”) trazan el espacio de consumo. Pero ¿Qué es lo que Alcalde consume?, cuerpo, espacio, ambas?: “A usted no le cobro nada, clavo de olor. Entró como por un tubo al dormitorio. Así nos fuimos enredando. Le pasé los cabros por el Civil bajo mi rúbrica pa que mañana puedan andar con la frente en alto, y entonces le digo de un brun pa que no tuviera que pensar siquiera: ¡Vamos a poner una fábrica de ataúdes!” [Alcalde: 27] 

Lo cierto es que la extensión de los títulos de sus narraciones nos da cuenta, visualmente, de un consumo del espacio, dentro de los márgenes de la hoja (sea la diagramación que sea): “Cuando el salustio llega a un hotel buscando pieza para acostarse con una perica y entabla amistad con el marinero subiabre y su mujer, la margarita, madre de la guagua, y terminan como padrinos” (título de texto. Alcalde: p45). Dicho acto de consumo del espacio también ocurre con las acciones de uno de sus personajes principales (El Salustio) en donde su propio cuerpo, su materia (ficticia) se impone sobre el espacio, sobre su propio espacio-cuerpo: esto equivale a que un cuerpo ficticio se vuelve palpable por su peso: 

“El Salustio se acomodó, volcando el peso del cuerpo en un codo. El Salustio se acomodó, volcando el peso del cuerpo en un codo.” [Alcalde: p47]. 

Luego el consumo del cuerpo se traduce, más sencilla pero no anodinamente, en el deseo por el cuerpo de una mujer “La Flaca”, pero también en la imposibilidad del acto sexual: 



“–Buenas noches –se adelanta El Salustio, apretando la cintura de La Flaca.
–Buenas noches –contesta el uniformado.
–¿Aquí es donde queda el dormitorio?
–Sí, aquí es. A nosotros nos tocó en segunda espera. ¿Y ustedes?
–Nosotros después.
–No hay pieza en ninguna parte. Ni que se pusieran de acuerdo pa tirar en este país.”[Alcalde: p61] 



La imposibilidad del consumo de dos cuerpos puede ser vista como que el acto de consumir, no puede ser realizado, quizá debido a que se trata de un acto colectivo (o al menos no individual), lo que nos manifiesta una dificultad para el concepto tratado, puesto a que lo hemos distinguido, antes, como acto colectivo. Sin embargo el hecho de que sea el personaje “La Flaca” quien interviene el deseo sexual, nos afirma que volvemos al acto de consumo colectivo como en Pezoa, ello debido a que éste personaje esta dispuesta como cuerpo y categorización invertida (Debido a que ella da cuenta de una distorsión con respecto a la historia de dicha mujer: la reversión del cuerpo en la historia del nombre/categoría del cuerpo: 

“–¿Y por qué la apelan La Flaca, cuando por lo visto es bien rellenita de todas partes? Es como papita rellena, pa hacerle una mala comparación.
–Eso era antes. ¿No ve que soy operada?”[Alcalde: p49]). 



Podríamos tomar su inclusión como una estrategia de voltear significados, juego posible de ser atribuido perfectamente a la lógica de Alfonso Alcalde: un autor dinámico, táctil en chascarros, cercano en el diálogo e irreverente. 



Antonio Salazar Waceols: 

Antonio Salazar Waceols. Tarde en el hospital. Octubre 2010. Ediciones Perro de Puerto. 

Es un claro homenaje a la obra de Pezoa, la referencia es explícita a uno de los más conocidos poemas de Carlos Pezoa Véliz, pero se hace aún más evidente con las paráfrasis alusivas también a dicho poema. En definitiva, es a ciencia cierta una referencia a el poema Tarde en el Hospital de Carlos Pezoa Véliz, pero ¿hasta qué puto, Salazar, ingresa al imaginario del autor?, ¿Estoy frente a la lectura de una nueva oda, como lo ocurrido en La Faunita con Hidalgo?. Para mi sorpresa Antonio logra firmeza escritural, confianza en el trazo(demasiado confiados), y el diálogo no se visualiza, salvo por paráfrasis (deterioradas). 

“dos chicos mataron la noche con pistolas de calibre no sé cuánto ayer]
en la población.
Todos son mis madres:
Pienso”[Salazar: p1] 

Y también por crítica socio-política: 

“LA UNIDAD NACIONAL es un grafitti puesto en la nueva moneda de 200 pesos como años tiene la República”[Salazar: p4] 

Aun cuando encontremos esta suerte de crítica contextual, ella ha la ha logrado traspasar con las intensiones o pretensiones que manifiesta, denota entonces falta de reflexión literaria en torno a su trabajo y lo que desea del mismo. Falto también de corrección, nos manifiesta en sólo 7 páginas, sus fallas y ajustes: 

“Repaso, repaso, repaso, pero todo son muertos y más muertos y desaparecidos tirando aire de polvo a los pulmones y gritos de auxilio cotidiano uniformado predecible angustioso hiperbórico califrajilístico y espiralidoso...”[Salazar: p6] 

El autor parece un gato que rasguña la espalda de grandes autores para producir textos, aún cuándo manifieste posibilidades para crear (luego de que realice un taller literario). 



SÍNTESIS: 

Perro de Puerto y su colección 2010 posee efectivamente similitudes, ellas son posibles de ser abarcadas en las siguientes categorías: crítica social, irreverencia, crónica de lo absurdo, lenguaje popular, consumo y corporalidad, sin embargo estas categorías son demasiado amplias para realizar sus trazos de conexión salvo en los casos de Pezoa y Alcalde. La lectura-análisis de estos libros, como colección patrimonial, han sido una grata sorpresa, por los distintos sistemas que integran cada uno de sus textos: la concepción del consumo de cuerpo y espacio, la cercanía de sus diálogos, la monstruosidad de sus reflexiones y la articulación de sus espacios de interpretación, hacen de la colección 2010 un logro importante para los colectivos editoriales, sin embargo podemos reflexionar en torno a las apuestas editoriales, pues ésta colección cobró ánimo por la inclusión de autores ya consagrados; y el diálogo posible entre ellos fue mermado por un 3° libro: Salazar quien contiene trazos demasiado confiados, lo que genera que un autor, con poco hálito literario interrumpa una colección ya segura (autores consagrados) Esto ha generado, en la historia de Perro de Puerto, una falla por defecto.




Sobre el texto:
Publicado originalmente en INDIE.CL 
Publicación de fragmento en blog de la autora en Marzo de 2011
Publicado por OECH en Febrero de 2012