Crítica a Editorial Hebra, Colección 2012

Editorial Hebra, Colección 2010

El nuevo proyecto micro-editorial de Valparaíso recupera a una camada de jóvenes escritores que sin aditivos marcan diferencia.

 Por Claudia Kennedy







Con 5 libros en su primer catálogo, lanzados al público en Junio del presente año, Hebra Editorial apuesta por una escritura porteña, seductora y libre de artificios. Su catálogo 2010 está conformado por:
Alejandra Láquesis, nos entrega Ventanas- Aproximaciones al Haiku (poesía)
Nina Avellaneda publica su obra Heroína (narrativa)
Cristóbal Julio Vergara nos presenta Otras Tintas (poesía)
John Uberuaga exhibe Forestal (poesía)
Guillermo Ardissoni nos muestra su obra Dádivas  (poesía)



Sobre Ventanas –Aproximaciones al Haiku- de Alejandra Láquesis:
El conjunto de poemas se presentan lisa y llanamente como micro-textos donde cada uno está formado por 3 versos de 5-7-5 sílabas que, amparados bajo la idea del Haiku (más que del epigrama de Cardenal) apuestan por la creación de historias afables, imaginarios cercanos -antes que cotidianos- y pesares porteños eclipsados en la hablante, bajo la ida a oriente además del renacer siempre místico y dudoso de una autobiografía.
Surge, para todo análisis, el rol de la memoria en la que Ventanas-Aproximaciones al Haiku opera como un proyector de diapositivas que, como tal, existe tras un deseo de re-volver momentos de goce. Por ello, cuando la hablante se presenta actual, desfila, se fragmenta, se quiebra y cae “¡Me voy a morir! / –árbol apuñalado– / ¡Fuera abajo!” para regresar a un núcleo seguro –infante: “Seis de la tarde / Uniforme a un lado / Taza de leche”.
Ante esta situación otras se quedarían deambulando y acabarían por escribir en torno a ello, pero la disposición de textos en la obra de Láquesis nos depara otra suerte cuando indica el olvido del pasado “¡Adiós y adiós! / La infancia y el volantín / no volverán más”  mas esta acción nos torna hacia las reiteradas acciones porteñas: el pañuelo aireándose para despedir a quien se quiere y se extrañará. De esta manera el libro se mancha de mar y regresa al paisaje cotidiano de la provincia de Aconcagua para continuar con “Ciudad de noche. / Los cables atraviesan / la luna llena.” Una suerte de seguimiento y denuncia a la suciedad del paisaje urbano moderno.

Sobre Heroína de Nina Avellaneda
No podría solicitar mejor disposición de los acontecimientos y de motivos recurrentes. Heroína narra los distintos actos de familiarización del cuerpo propio, un recorrido atribuible a un emo-style en donde la herida de piel puede ser vista como posibilidad.“Volví porque todo estaba resuelto. Una noche fría y húmeda tuve la sensación de que mis heridas me pedían abrigo”El tema descrito anteriormente, y que hace posible la unidad de estos cuentos, continúa en los siguientes textos, cuentos-cortos y micro-cuentos. “A Ana la conocí en un andén, bajo un asiento y desnuda”El cuerpo sin lugar a dudas mueve a Nina para la descripción y creación de situaciones, por ello, rescato la corporalidad y reapropiación del espacio subjetivo como grito agónico que busca salir “El rito para ser sagrado tiene que ser buceado”.
Con Láquesis y Avellaneda mi apuesta escritural femenina queda saldada para el año 2010; los invito a seguir su proceso, como pocas veces recomiendo.

Sobre Otras Tintas de Cristóbal Julio Vergara 
La unidad poética de Vergara nos invita a los imaginarios del vagabundeo porteño, de la bohemia y las mujeres. Inmediatamente nos familiariza –fastidiosamente para algunos- con la obra de Charles Bukowski, lo que nos hace insistir en la fatalidad para quienes son asiduos lectores e imitadores, pero también nos hace reconocer la permanencia de su formato escritural. Cual sea su propia posición respeto al tema, lo cierto es que Cristóbal Julio Vergara autor deOtras Tintas ha entregado la unidad más fragmentada y desfavorable para el catálogo de Editorial Hebra, ello tras una recurrente utilización de ilativos innecesarios, que presentan un mínimo manejo de los diálogos y de interrogaciones “-¿No ves cómo se refleja la luna en este charco de agua? /- ¿La luna o su reflejo?…” y una seguidilla de descripciones que únicamente denuncian la imposibilidad de construcciones mayores “oscilan entre el aquí y el allá / el cercano y el lejano. / mis otros, / y no los comprendo / y aún así los entiendo, / hipócrita / me pienso”. Ante ello y haciendo el esfuerzo tremendo de hallar, hay un hálito oculto de vagabundo y ello recobra el sentido de desvarío que trabajado, quizá encuentre su espacio, mas como dijo Berdichewski “una posibilidad no es aún una prueba empírica.”

Sobre Forestal de John Uberuaga
Esta unidad nos invita plácidamente hacia un imaginario, hacia un recorrido que -en lo técnico- se dibuja con versos cargados de narratividad, ritmo pausado y firme, tal como los pasos de este poeta “…No importa que la noche te siga con sus miles de voces / y se te llene la mirada de pájaros, / siempre amanece en los ojos transparentes…”Sin embargo, dentro del mismo poema Arriba en el Cerro encontramos complicaciones y coincidencias métricas, como en el primer verso, el primer y último terceto (lo que es disonante  en un poema de verso libre). No se puede obviar lo anterior, sin embargo, la calidad de su escritura asombra, trasviste, calma. “No vi las arañas que vuelven negras / las horas de los libros, y las cartas de los reos / tampoco les pedí que me siguieran ni que me contaran / secretos, / sin embargo, aquí están / en los poemas que te debo.”
Se atraen, dentro de su imaginario, elementos y acciones como el acto de deuda y cobro, o prisión y escape; no entendiéndolos como una bi-asociación sino que ambas están empujadas hacia la denuncia de algo mayor: la comunidad donde en unidad operan “… los zapateros anarquistas, los niños que exploraban / las quebradas llenas de cavernas… los siempre ebrios, los asesinos que a veces / también creían en dios… las madres que trabajan hasta tarde”. Los perros, las abuelas y las polillas. Cuidando que ningún elemento sea distante o ajeno a las acciones que denuncian, así también a la estancia en Valparaíso como un paso perdido “… un pedazo de tierra desprendido del planeta / lleno de casas tontas y hechas a la rápida…”Uberuaga mantiene una dramatización excitante en sus textos, que me obligarán a una próxima reseña crítica conferida enteramente a su obra.
Sobre Dádivas de Guillermo Ardisoni
Apuesta a la tranquilidad de la observación. Posee una escritura formalmente atribuible a la relectura de Cortázar y Girondo. “Una pequeña mariposa se ha pegado en mi labio, / Ocupa el espacio que nadie ocupa en mi labio, /Aletea despavorida en las fisuras de mi labio, / Desesperadamente y despavorida”. Sin lugar a dudas Dádivas apuesta a la cita rítmica, al síncope de imaginarios transversalmente reconocibles, “Yo y la soledad… / Nadie más en la casa… / Somos muy pocos, a veces pienso… / Somos muy pocos…” acercándose mayormente a la “tradición” poética chilena; vemos galopes de Carlos Pezoa Véliz.
En cuanto a sistemas concernientes al hablante, se encuentra una ambientación con olor a caoba y abuela “En el rincón de la abuela / La torre de fármacos se empina / En la cabecera del sofá / Y las recetas y los calendarios / Cuelgan como hojitas de un cipresal envejecido” y ante ello se distingue una saturación del hablante, una pugna entre la tradición y la readecuación de la misma para dar forma a un sentimiento propio, una voz fragmentada e impune ante los deseos de una historia que quiere ser contada. Lo que sigue a los primeros poemas de la unidad es una serie de experimentaciones formales para dar curso a una constante voz silente.


Sobre el texto:
Publicado por primera vez en revista INDIE.CL (tumblr) (sitio oficial)
Publicado en OECH en Febrero de 2012